martes, 10 de junio de 2008

QUINTO CAPÍTULO: LEYENDAS Y ALGO MÁS...

Otra vez el frío pegaba duro en la cara. El mate abrigaba un poco.
Romi y Leo sentados en el pasto. Charlando con dos de los vecinitos del barrio. Frente al ranchito de la Copa.
Las chapas a un costado del rancho del Pelado, esperando ocupar su lugar. Pero primero a buscar agua. "¿Dónde están las botellas y los bidones?" "Vamos Enano. Dale Migui, venite." A cruzar el alambrado. Rumbo al molino. Como dijo Jaime: "estamos rodeados", tiró el Enano. Los toros se acercaban sigilosamente al bebedero. La vuelta tuvo que ser por el campo de al lado.
En la Copa Juan y Leo reparaban la cocina. Ahora el horno funciona. El Pelado hachaba unas ramitas para cocinar las tortas fritas. "Qué no se apague el fuego"...
Sol y Romi volvían de buscar a los demás chicos del barrio. "Trae las hojas y los colores". A dibujar."Dentro del rancho no, que hay que clavar las chapas del techo". Si si, ya no se ve el cielo desde dentro de nuestro ranchito.
El Pelado ahora cortaba las papas para el guiso del mediodía. El Geri las zanahorias. "Tirá un palo de este lado y después cruzale otro arriba de las chapas", apunto el Pelado y después agachó la cabeza para seguir con las papas.
Llegaron los compañeros de Frontera. Caro y familia.
Tiramos las chapas sobe el techo. El Enano, clavos y martillo en mano, ganó las alturas. A clavar las chapas. Después le tocó a Juan. El resto a buscar palos para hacer los tirantes. También alambre para atarlos.
La olla terminaba de calentarse sobre la cocina. El olor a guiso se adueñaba del aire. La radio compañera sonaba en un rincón. Quique Pesoa.Radio Nacional Córdoba.

Leyendo leyendas...

Después del almuerzo nos dividimos en dos grupos a leer y dibujar. A un grupo le toco la leyenda del zorro y el cóndor. Al otro la del hornero, el caserito.
Alguien viene por el camino con su mochila al hombro. Es Martín. Detrás de él, su papá y su abuelo que venían a visitarnos desde San Antonio.
Eran las 16, hora del mate cocido con leche y tortas fritas con mermelada.
"Está todo limpio, que pase el primer grupo", dijo una voz. Había que exponer los dibujos - que ahora decoran las paredes del rancho- y contar las leyendas. Dentro sonaban los aplausos de los chicos. Nuestra Copa ya tiene nombre. La Paloma en la Flor.
La tarde caía y los vecinos se acercaban. El mate seguía. Los chicos comenzaban a despedirse. El sol ya no se veía en el horizonte. Junto a los vecinos nos fuimos de a poco por el camino...

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