lunes, 23 de junio de 2008

LA NECESARIA ESPERANZA

"Y todo es nuevo entonces, bien nacido, todo puede empezar esta mañana, seguir creciendo." Profundas, claras palabras de Tejada que nos acompañan cada domingo hacia el sur del sur, donde Abelino y Horacio nos esperaban con el mate y la charla.
Y es el cumpleaños del "Pelado", y las ganas de compartir con él un nuevo año.
De ahí en más el día corrío, vivió su júbilo entre chicas y chicos, entre dibujos y juegos, entre guitarra y compañeros. Ya de temprano está Franco con su mamá Victoria...y nuestra bandera en la punta de una rama danzando la melodía del viento.
Van llegando más pibes y que hay que festejar el cumpleaños de Abelino con torta y globos, y fue así que se le dibujaron los regalos a manos de los pibes, y fue así que se vistió de globos nuestro lugar.
La mañana va transcurriendo y "el mediodía huele a su naranja" con la comida llenando con su calor el rancho del "Pelado". A lavarse las manos y a comer, a realizar "la danza maternal de las cucharas" en la cual compartimos el pan y las ganas de cantar el feliz cumpleaños con la ayuda de todos, entre todos.
Los platos se llenaban y ahí Victoria ayudando, y su hijo Franco comiendo junto a Sergio, Joana, Iván, Lucas, Wilson, Sol, "Cara de Mermelada"...y afuera el frío con ganas de dejarnos quietos, pero no, ahí nomás a poner en movimiento los cuerpos en los juegos.
A correr con "La mancha" y "La palmada", y de pronto la pregunta ¿lobo está? y a seguir corriendo, a buscar el calorcito que entre el gris del cielo y el frío nos querían aquietar los pies y las manos.
Hasta que se escuchó de boca de Abelino que la leche ya estaba preparada y ahí nomás a juntarse alrededor de la mesa a comer torta y a tomar la leche entre las banderas que se hicieron y que nos aunaban en esa pequeña "Paloma en la Flor".
Mientras algunos pibes en el campo elevaban su barrilete hacia el cielo pero con los pies en la tierra, ese barrilete que es un mensaje que vuela como un pájaro, nos juntamos con Ramón bajo un árbol para compartir las palabras, para ir recorriendo la esperanza de ser-más, para reconocernos a través de las palabras que cotidianamente pronunciamos.
Y así lentamente el día se iba desplazando hacia el oeste y con él nuestro cansancio se depositaba tranquilo sobre nuestras piernas, mientras que allí en el sur del sur quedaban agitándose las banderitas de los pibes, las pequeñas patrias de los abrazos que todos los domingos reinstalan la necesaria esperanza para organizar la reconstrucción de los sueños.
Estas son las palabras que surgieron esta mañana, para cronicar lo que fuimos pero que aún intentaremos seguir siendo. Palabras que recordaban otras palabras:

Esta mañana desperté contento,
el aire tibio se pobló de cantos
y este país que me florece tanto
fundó mi vida en la mitad de un cuento.

Un cuento así, que dice lo que siento
cuando aparece en la mitad del llanto
tu voz que cubre como un tibio manto
cantando al mundo porque estoy contento.

Esta mañana desperté asombrado
sencillamente porque estoy viviendo,
sencillamente porque estoy queriendo
la luz que crece si te tengo al lado.

La luz así, con el dolor quebrado
cuando adivino que estarás sonriendo
y sin querer, como querer queriendo,
esta mañana desperté asombrado.

Yo quiero ser el pan de tu alimento
para integrar tu cuerpo y tu alegría.
Qué simple soy,
creer que estás como la tierra mía
resucitándome en cada momento.
Por eso, en fin,
esta mañana desperté contento.

(Hamlet Lima Quintana)

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