Un domingo más ha pasado, un domingo más que se suma como un nuevo escalón que algún día construirá la escalera que nos permitirá llegar a la cima y abrazar nuestros sueños.
Un curioso día primaveral sumado a un fuerte viento nos recibió en
la mañana, con más esfuerzo que de costumbre logramos llegar a
nuestro rancho. Como era de suponerse, los barriletes no debían estar ausentes.
Juan comenzó con la construcción de estos objetos voladores, rápidamente se sumó Mati Barale, el entusiasmo por ver volar a éstos, fue disminuyendo de a poco en los chicos y aumentando cada vez más en los grandes. El día era perfecto, el niño que cada uno de nosotros llevamos dentro salió a la luz y así fue que estos “tontos adultos más entusiasmados que los chicos” se dispusieron junto a los pequeños de
Cercano al medio día tuvimos la visita del compañero Miguel de Sunchales, quien se había comprometido con nosotros para tomar unas muestras del agua que se consume en el lugar, realizar un análisis de la misma y planear un modo de potabilizarla o mejorar su calidad.
Miguel, luego se sumó a las actividades, atrapado por la magia del lugar. Formó parte de un equipo de fútbol e intentó dar vuelo a un barrilete tan inmenso como el espíritu humano que nos plasmó en las horas que compartió con nosotros.
El almuerzo estuvo exquisito, las manos experimentadas de Abelino no se ausentaron y comimos un rico guiso junto a unas inigualables tortas fritas.
La siesta fue tranquila, los chicos en el rancho realizaron trabajos de pintura, logrando confeccionar hermosas obras de arte que fueron guardadas en el archivo de la copa.
Un improvisado picadito desgastaba las energías que serían
peradas en la merienda. La infaltable leche con tortas fritas y dulce repusieron las energías de esos talentosos atletas que posterior a la comida siguieron jugando.
El sol comenzaba su retirada, la tarde noche nos encontró reunidos junto a los compañeros del barrio, escuchando las anécdotas de “Juancito” y conversando a la vera de los ranchos.
Finalmente la noche llegó y nos dispusimos a retirarnos. En nuestra salida nos encontramos junto al camino a dos familias que serán parte de un nuevo proyecto en el barrio, pero eso es otra historia que aún está por comenzar, por lo que hasta el momento solo te diremos ¡hasta la próxima!




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