"Me encantaría que me acompañen en mi locura porque, para mí, esto es una locura'"
Ayer martes 19 de agosto, la Juventud CTA Castellanos tuvo el privilegio
de compartir junto a Ricardo su locura: la entrega de juguetes a los chicos de la escuela Paul Harris, con motivo de los festejos por el día del niño.Desde hace tres años, este mentor de la radio comunitaria FM Norte 92.3 (ubicada en el barrio de la mencionada escuela), recoge donaciones de juguetes de diferentes comercios de la ciudad para entregárselos a los chicos. O mejor dicho: a “sus chicos”, pues Ricardo conoce el nombre de cada uno, sus mañas, sus historias y siente un profundo cariño por ellos, quienes son el motor que lo moviliza a realizar, año tras año, esta obra de amor envuelta por la magia de la solidaridad, la cooperación, la lucha y la ilusión.
A eso de las cinco, las seños trajeron a los chicos al salón en donde los esperábamos para entregarles su regalito, mientras Ricardo continuaba con la transmisión de '"su locura'"en vivo, recolectando diferentes testimonios de quienes estaban presentes en el colegio: los alumnos, las maestras, y los compañeros de la Juventud CTA Castellanos. Daniel, un compañerito que asiste al tercer grado de la escuela Paul Harris, el más terrible para las maestras , nos brindó su ayuda en la repartición de juguetes. Sus ojos: del color de la esperanza.
De a poco cada uno fue recibiendo un juguete. Muñecas, peluches, autitos, motos, pelotas, pinturas, celulares… “Que yo quiero una pelota, yo el auto, ¿tenés otro celular?, ¡Qué lindas cosas!, ¡cuántos juguetes!, ¿me sacas una foto con mi regalo?” Así, la tarde se fue llenando, de a poco, por una música de risas, murmullos, gritos y charlas. Todos estábamos conmovidos, especialmente Ricardo, su esposa Juana y su hijita. Los principales gestores del acontecimiento. Las palabras no alcanzan para expresar las emociones vividas. Una sonrisa. Un par de ojos iluminados. Un beso, un abrazo. Una caricia. Bastaron para trasmitir la magia del momento.El tiempo fue transcurriendo sin que nos diéramos cuenta de que eran las 5 y media, hora en que la escuela queda envuelta en un silencio triste, nostálgico a la espera
de un nuevo día de clases. Y allí estaba Ricardo, satisfecho, feliz, un poco silencioso, pensativo y muy conmovido. Con un dolor muy fuerte en su brazo quebrado, producto de una caída de ese día. Sin embargo, esta mala jugada del destino no pudo vencerlo, apaciguar su espíritu de lucha, su coraje, su amor y entrega por el otro.Una frase escrita en una pizarra del salón con motivo del festejo del aniversario del fallecimiento del General Don José de San Martín nos hizo darnos cuenta de que junto a nosotros tenemos a un compañero que reúne en su persona los valores que hacen a un gran héroe: “solo los grandes hombres transforman sus sueños en la misión de sus vidas”. Ricardo es uno de ellos.



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