Un nuevo domingo. Una nueva mañana rumbo al Villa Sur Oeste, a nuestra
Copa de Leche: “
El viento fuerte soplaba en la ciudad y nos hacía imaginar como flamearían la bandera argentina y la de nuestra Central, sobre el techo del rancho.
Unos mates cargados de azúcar y a partir. A cruzar la ciudad, para llegar al barrio. Algunos compañeros se adelantaron en moto, había que comprar las cosas para el almuerzo y la merienda. Los demás compañeros, pedaleada tras pedaleada, se fueron arrimando a
Se iba acercando el mediodía, alguien debía tomar la iniciativa: Geri y el Pelado se ubicaron al lado de la cocina. A cortar las zanahorias y las cebollas, a pelar las papas, a trozar la carne..., de a poco el olorcito a salsa fue abrazando a “
Los fideos ya estaban listos. Todos a la mesa. Grandes y chicos compartiendo y nuestro rancho protegiéndonos del viento.
Con el último bocado salimos a la calle. A jugar a la pelota. A leer cuentos. A dibujar.
Cuando el viento nos había despeinado a todos, volvimos al rancho.
Se fue acercando la hora de la merienda y las tortas fritas iban llegando. Iván, uno de los compañeritos del barrio, como siempre dando una mano para cortarlas y llenarlas de mermelada.
Sobre la mesa quedaban los restos de la merienda y los cuentitos volvieron a aparecer, esta vez de la mano de la imaginación: “estamos en una radio”, dijo Juan. Ivan y Dianela, fueron los entrevistados. Y luego los periodistas que entrevistaron a cada uno de los compañeros de
La tarde, de a poco iba llegando a su fin…, el viento seguía firme sacudiendo las banderas en lo alto.
A pegar la vuelta. Cada uno rumbo a su casa, con la alegría de que, al finalizar la semana, nos espera un nuevo domingo en “





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