Otra jornada de verano nos esperaba en el Comedor - Copa de Leche del barrio Villa Sur Oeste, esta vez se olía un especial aroma de fiesta en el aire. Laura, nos esperaba ansiosa porque en “
Para comenzar el día compartimos unos mates, charlamos y después cada uno se puso en marcha. Algunos, tomaron el cuchillo, las papas y las zanahorias. Mientras que otros emprendimos la habitual recorrida por el Barrio. Nos recibieron los vecinos, en cada hogar, con mates o jugo y muchas ganas de compartir un momento de diálogo. Luego nos pusimos de acuerdo para encontrarnos por la tarde, y junto a sus niños volvimos al comedor.
Ya en la calle, hubo futbol - tenis y bailes, liberando las preocupaciones, activando nuestros cuerpos y demostrando que no todo es individualismo, que cada uno tiene mucho para enseñarnos, para compartir. Que juntos es más fácil, que si nos ponemos de acuerdo, si nos organizamos, con humildad y perseverancia lograremos lo que sea: ganar el partido, armar un buen baile. Lo que sea.
Un grito de “a la mesa” se escucho, todos corrimos a lavarnos las manos y a poner los cubiertos , los platos y los vasos para disfrutar del tan deseado almuerzo, mientras intercambiábamos anécdotas, historias, chistes. Junto al guiso, también llego el compañero Martín, de Ambroseti.
El sol se ponía cada vez más fuerte y la sombra del ombú nos esperaba para volver a protegernos. Fue allí en donde apareció la leche fresca. Romi sacó la torta, Abelino trajo las tortas fritas y una vez más el “feliz cumpleaños” iluminó la cara de todos los compañeritos.
Después del festejo los chicos retomaron los juegos y salieron a la luz los sueños: defender la educación, compartir los saberes jugando a la “escuela”, a la “señorita”. Mientras tanto, “los grandes” seguían con los mates. Walter, un compañero del barrio, se arrimó a soñar también. A discutir proyectos, apostando a que en manos de la organización está la construcción de la realidad.



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