Hace semanas que en San Antonio se respira otro aire. El pueblo ubicado a veinte kilómetros de la capital del Departamento parece salir de un largo letargo. En el ingreso, frente al almacén de "Cacho", los perros más inquietos que de costumbre dan la primera señal de que algo está pasando.
En la plaza, los pajaritos se unen en un único canto y los chicos que juegan en el parque los acompañan en un compás casi perfecto.
"Terminaron las clases y están aliviados"- me dice un viejo.
"Vio como es, ahora tienen tres meses de vacaciones. Quién pudiera", agrega con un tono melancólico en su voz. Su mirada denota que se quedó clavado en años en que él era tan sólo un niño, y por primera vez su Padre tuvo vacaciones pagas y pudo conocer las enormes sierras cordobesas. Eran tiempos donde el hambre no existía, el trabajo dignificaba al hombre, las mujeres tenían voz y los niños eran los únicos privilegiados.
Sigo camino y me encuentro con Tito. Desde que tengo memoria Tito saca la silla de cuero rojo, la coloca contra la pared y de costado. "Así apoyo los brazos en el respaldar y la espalda en la pared", cuenta.
Sigo camino y a pocos metros del club escucho murmullos. Me parece oír decir que en el pueblo hay "voces que suenan de otra manera. Tienen otro tono", dice uno no tan viejo.
-"Otro sonido, como que trae incorporado un sentimiento. No sé que es, pero algo que yo no tuve", agrega mientras me acerco.
-"Si. Algo que en mi no creció porque eran otros tiempos, o porque uno quería pero no podía, no tenia como", comenta el otro.
Lo cierto es que mientras la tarde cae en el largo horizonte, los pájaros siguen cantando como si la primavera recién empezara. O será que después de tanta soja, vino el maíz y trajo algo de paz.
Llego al club del pueblo, ese hermoso club. Por el que tanto se lucha y se sufre. Por el que se pelea y se llora y por el que uno no podrá olvidar el hermoso recuerdo que deja en el corazón haber pertenecido a las filas belgranenses. En la puerta, el escudo en el que se lee "Club Atlético Belgrano" en blanco y negro.
Algunos esperan afuera, otros al frente y otros van ingresando. Son las 9 y las sillas empiezan a acomodarse. Hacemos una ronda y empieza la charla.
Matías, el compañero con el que venimos conversando hace un tiempo se encargó de difundir, hacer folletos, arrebatar la propagadora comunal para invitar a grandes y chicos a la reunión. "Sólo hay que tener ganas" decía. Los docentes, los grandes, los presidentes de comuna y en especial los jóvenes fueron los destinatarios.
"Bueno la idea era formar una comisión de jóvenes en San Antonio y Castellanos, ya que somos muchos lo que tenemos ganas de participar y tenemos propuestas para hacer. Los compañeros de la CTA nos ofrecieron apoyo, nos propusieron hacer un ciclo de cine, recuperar la radio de la escuela, recuperar los espacios públicos del pueblo", arrancó con timidez, pero seguro de lo que decía. Con los objetivos claros. Hay que sacudir la modorra en el pueblo. Hay que darle vida. Y si no somos los jóvenes, quién...
"Es importante que en la primera reunión seamos ya un número considerable de personas (más de 20) que tenemos distintas propuestas", dice el compañero de la Central. Otro dato importante es la presencia de gente grande, de integrantes de otras comisiones del pueblo y el compromiso de los presidentes comunales.
Las propuestas
"Bueno, acá nosotros tenemos un par de propuestas anotadas. Debemos empezar a analizarlas para comenzar a ejecutarlas en breve", comenta el Mati.
"La idea sería comenzar el ciclo de cine, el 'Esperanza, luchas, horizontes', la película de Monsanto sería muy interesante para pasar en esta zona inundada de soja. Tenemos todas las pelis a disposición por parte de la gente de la CTA".
"La otra propuestas es recuperar la radio de la escuela".
La escuela Nº 6011 Hilario Ascasubi participó de un concurso del Ministerio de Educación de la Provincia en donde ganó un equipamiento de radio. Tiene todo lo necesario para transmitir y hasta dos bocinas que llegan a las casas linderas del pueblo. El premio fue ganado en los '90, incluso este cronista realizó sus primeras experiencias en comunicación en dicha emisora escolar. Como la cultura de los años en el que se ganó el premio es dura de roer, las bocinas callaron y junto a ellas la actividad comunicacional en el pueblo.
"Lo que podríamos hacer es un programa los viernes a la tarde con información del pueblo, de las comunas, del club, los nacimientos, bautismos, etc. Pasar música y alguna información más general" como para empezar, explica el Mati.
"Y junto a los docentes pensar un micro de radio para que los compañeros de la CTA pasen en su programa de los sábados", acotó.
"Otra de las ideas que veníamos pensando era recuperar la cancha de Paddle, restaurarla para que los pibes no tengan que improvisar canchas en la calle o en el playón de la escuela y así recuperar la función social del club. Que la perdió, pero que se puede recuperar. Tenemos que recuperar el club que tanto amamos y que de una vez por todas esté abierto para todos y lo sepamos cuidar. Es una oportunidad que tenemos que aprovechar porque hay gente buena en la comisión, no van a tener problema en ceder las instalaciones -como lo hicieron hoy- y empezar a discutir el club que queremos en el pueblo", dijo Martín con tono serio.
y continuó "tenemos el apoyo de las comunas, de los padres, de la CTA y tenemos la energía de ser jóvenes y soñadores".
Y así pasaba la hora entre propuestas, ideas y sueños. Era la primera reunión, todos nos estábamos conociendo, aunque nos conozcamos. Nos mediamos, celosos, callados pero exaltados ante cada idea nueva que se tiraba. Seguían las propuestas unas tras otras: alfabetización, desarrollo sustentable, medio ambiente, espacios público, escuela...
Algo de todo eso comenzará. Los vientos recién comienzan a soplar en el pueblo del santo patrono, la primavera empieza a mostrar sus flores después de una dura temporada de transgénicos. Y ahí está la CTA. Querida Central, siempre acompañando sueños, resistiendo al olvido, al engaño, a la mentira organizada, a un sistema que ya no sabe que careta usar para seguir poniendo de rodillas a las mayorías que volvieron a despertar y supieron como levantarse y decir NO. La esperanza aparece, florece y se renueva día a día y la CTA está ahí para acompañarla, para vivirla, para correr su misma suerte, para sentirla...
"Apoyo...es lo que sobra"
Nos dijo el Mati y se fue tranquilo y satisfecho. La primera reunión. 20 jóvenes. Todo el apoyo por parte del club, de las comisionen de 'grandes', de los presidentes de comuna. "Es un apoyo impresionante, que esté presente Alejandro (Biava, presidente de la comuna de San Antonio) y que Miguel (Giacobone, presidente de la comuna de Castellanos) haya manifestado su total apoyo a la comisión" comentaba asombrado el compañero ceteatista.
"Cuando se formalizen, en la próxima reunión o cuando empiecen a concretar las propuestas me avisan y sacamos una ordenanza en donde se conforman como comisión joven" dijo el presidente comunal. "Y cuenten con lo que sea, todo el apoyo que le podamos brindar desde la comuna lo vamos a hacer", agregó. "Aprovechen que hay muchas cosas por hacer y que son jóvenes, porque cuando yo lo era no teníamos espacios en donde participar", dijo el treintañero Biava.
A las 23 el salón del mítico Club Atlético Belgrano apagó sus luces pero no sus ilusiones. "La semana que viene nos juntamos el viernes a la tarde y seguimos discutiendo" fueron las últimas palabras que se oyeron.
Todos nos despedimos con el compromiso de ir por más. En la semana alguien se encargará de crear un blog, diseñarlo y empezar a hablar con los actores importantes de la realidad pueblerina para comenzar a concretar los sueños. La CTA volverá a esta tierra de esperanzas acompañando utopías, buscando reconstruir el tejido social dañado por los reproductores del odio y la mentira, reconstruyendo esos lazos sociales que nos permitan avanzar en el camino de una emancipación definitiva, reconstruyendo la realidad soñada y la mística militante, sabiendo que como decía el gran Rodolfo Walsh: “nuestras clases dominantes han procurado siempre que los trabajadores no tengan historia, no tengan doctrina, no tengan héroes y mártires. Cada lucha debe empezar de nuevo, separada de las luchas anteriores: la experiencia colectiva se pierde, las lecciones se olvidan. La historia aparece así como propiedad privada cuyos dueños son los dueños de todas las otras cosas”. Por eso, la Central con humildad acompaña a todos los procesos de lucha y resistencia que se dan en cada territorio, sabiendo que la que hoy comenzamos son la continuación de tantas otras que forman parte de un largo y caudaloso río por el que han transitado y transitan muchos compañeros y compañeras que sueñan con un mundo mejor.



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