“Cuando los hombres de hoy luchan por extirpar las clases que dividen a los hombres en explotadores y explotados y se oponen al neocolonialismo y al imperialismo, están reconociendo en la práctica, tal vez sin advertirlo, la fuerza del mensaje que Cristo trajo hace dos mil años”…
P. Carlos Múgica
En la noche del 24 de diciembre, fecha de festejos, reuniones familiares y asados en conmemoración del nacimiento de Jesús, compañeros de
Algunos compañeros, como Juan, decidieron arribar temprano al barrio y cenar con los compañeros. Otros como Claudia, Sol, Geri, Romi, Ceci, Mati alto y Martín, arribaron después de las doce de la noche.
Tras el brindis, y la llegada de los demás compañeros, la noche fue tomando mayor forma de festejo. De pronto compañeros del barrio, aprovechando las cenizas del asado, juntaron unos palos y armaron un fogón. De inmediato la guitarra hizo tronar unos acordes y la reunión alrededor del fuego se consolidó en pocos minutos. Charlas, bailes, recitados y canciones, fueron algunas de las tantas cosas vividas en esa ronda.
Con el fuego alumbrando nuestros rostros y la inmensa cantidad de estrellas en nuestro cielo, pasamos largas horas de fiesta en un lugar donde las penas y los golpes se viven a diario, donde la alegría se manifiesta diferente, donde no existen abundancias ni avaricias. Lugar al que muchos seguidores del Cristo que esa noche nació, recuerdan sin quererse acordar y se tranquilizan pensado en los aportes que brindan a la canasta de limosnas de la corona.
Con el paso de las horas, los compañeros emprendimos la retirada. De nuevo a la ciudad. Al pasar los límites entre lo excluido y lo incluido, y volviendo a nuestro paisaje cotidiano, recordamos la letra de un cantautor colombiano que dice: “Era una ciudad de plástico de esas que no quiero ver, de edificios cancerosos… donde en vez de un sol amanece un dólar, donde nadie ríe donde nadie llora, con gente de rostros de poliéster, que escuchan sin oír y miran sin ver, gente que vendió por comodidad su razón de ser y su libertad”.
La noche buena finalizó en el barrio Villa Sur Oeste con la presencia de compañeros de
Esta navidad la recibimos con júbilo entre guitarras, fogón y baile, en un barrio en el que diariamente existen verdaderos pesebres.



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