miércoles, 11 de febrero de 2009

CONSTRUYENDO PAZ Y SOLIDARIDAD A TRAVÉS DEL ROCK

Debajo de un árbol y sentados en sus nudosas raíces, algunos compañeros de la CTA Castellanos y de las bandas de rock esperaban ansiosos todos los elementos para comenzar a preparar el escenario y la cantina.

El tiempo había amenazado con suspendernos nuevamente el recital, una lluvia pocas horas antes nos había atemorizado…Con una mezcla de preocupación y desconcierto, mirábamos el cielo para tratar de descifrar las intenciones de la naturaleza. Afortunadamente las nubes dieron paso al azul del cielo y nuestra ilusión cultivada tras días y días de organización pudo ser finalmente concretada.

Poco a poco fueron llegando el resto de los compañeros. Organizados y poniendo nuestra fuerza en común, fuimos descargando los equipos de sonido y las cosas para armar la cantina. Para las 19.30 todo estuvo listo.

En diferentes grupos, los jóvenes y los grandes amantes del rock, fueron llegando a la placita de la Paz. La vestimenta, las inscripciones en las remeras, quizás hasta el modo de caminar permitían a todos identificarse. Pero más allá de estos aspectos, podría decirse "superficiales", existía entre ellos un sentimiento de identificación por amar un estilo particular de música y por compartir los mismos códigos, formas de expresarse, de comunicarse.

A todo esto, también se sumaban los niños pequeños que jugaban a la pelota, corrían, reían, se divertían y sus mamás que los habían acompañado para disfrutar del espectáculo.

Niños, jóvenes, adultos y ancianos fuimos ocupando el espacio de todos, el espacio público que nos fue quitado para encontrarnos, para conocernos, para hablar de las cosas que nos alegran, que nos entristecen, que nos enorgullecen, que nos motivan a seguir luchando…

Las baterías, las guitarras, los bajos y las voces de las dos bandas, primero “El Andén” y después “Ira”, confluyeron en manifestaciones sonoras y corporales de denuncias, de tristeza, de alegría, de euforia, de bronca. Letras propias e interpretaciones de otras bandas fueron escuchadas por un público sereno, que aplaudía con entusiasmo, que cantaba al mismo tiempo, que sentía las entonaciones de las palabras, que acompañaba a los músicos y los impulsaba a seguir tocando.

Algunos creen que un recital de rock es sinónimo de “quilombo”, de pelea, de “desastre”, por ello se explicaba la circulación de las camionetas azules y negras por las calles laterales de la plaza que pasaban a “vigilar” el espectáculo.

Sin embargo logramos desmentir una vez más estos prejuicios sin fundamento. Logramos que los ruidos de la calle, los cantos de los pájaros y las canciones de los grupos se unieran y juntos conformaran un himno en honor a la paz y la solidaridad. Esto se materializó en bolsas de ropa y alimentos que serán destinados al barrio Villa Sur Oeste de nuestra ciudad.

Por último, queremos agradecer a todas las personas que acudieron y colaboraron con el evento y los invitamos al próximo recital cuya fecha será informada a la brevedad.



A continuación los elementos donados:

9 paquetes de fideos

6 paquetes de arroz

2 kg. de azúcar

2 latas de tomates

2 latas de arbejas

1 sopa crema

1 escencia de vainilla

1 paquete de polenta

1 quaker

3 kg. de harina

3 kg. de yerba

1 lata de jardinera

15 pañales

Además de ropas y calzados

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