“El hombre es hombre, y el mundo es mundo. En la medida en que ambos se encuentran en una relación permanente, el hombre transformando al mundo sufre los efectos de su propia transformación.“
Paulo Freire
Transformándonos estamos, liberándonos de todo aquello que nos oprime, aprendiendo a ser otros sujetos, a valorizar otros valores, otras costumbres, construyendo otras organizaciones, otras actividades, otros sueños, otro mundo.
Los más chicos leían y escribían, buscábamos palabras para escribir. Laura propone “K, de kilo puede ser…cómo un kilo de harina para hacer el pan, Kilo”, claro, ella no sabe ni escribir ni leer como los chicos de su edad, pero si sabe hacer el pan. Juntos pensamos porque ella tiene que salir vender el pan, porque hay otros chicos que no venden el pan. Juntos nos transformábamos y juntos trasformábamos la realidad, juntos construíamos herramientas para defender nuestros derechos, como las palabras, para ya no repetir ni copiar sino enunciar nuestras ideas, haciendo escuchar nuestras voces.
Por otro lado, en el costado de la casa del Pelado otros compañeros, con cuchillo y cuchara en mano comenzaban con la preparación de la comida, invocando a las madres que con muy poco alimentaban a sus grandes familias, transformando la lógica de alimentación actual, trasformando las pequeñas porciones individuales en grandes ollas colectivas.
A unos metros, los que algunos llaman “los vagos", "los que no tienen ganas de trabajar” hacía desde muy temprano que con el sol sobre las cabezas, habían tomado la pala para comenzar a construir el sueño colectivo, un salón comunitario más cómodo y amplio para poder realizar, en él, todos los proyectos y actividades pensadas. Para compartir comidas, para llevar adelante los microemprendimientos, para estudiar, para discutir. En fin, para encontrarnos y seguir luchando. Y por supuesto también trabajamos
para que el nuevo salón sea mucho más hermoso, lleno de colores y de dibujos, porque para transformar también se necesita la alegría y la esperanza que siempre han caracterizado a nuestros pueblos.
Por eso son “ellos” los que hoy siguen soñando, son ellos los que saben que si trabajamos juntos podemos construir algo mejor. Ellos saben que solos no logramos nada, ellos son los que saben pelearla siempre, los que no se rinden tan fácil. Ellos saben que los pibes pueden salir adelante si nos unimos, ellos saben que podemos transformar esto y trasformarnos, ellos sueñan con una realidad mejor, con una realidad para todos. Y luchan para construirla.



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