martes, 24 de febrero de 2009

VENCIENDO ESTRUCTURAS

A pesar del mal tiempo y de los obstáculos que esto ocasiona, las actividades este domingo en el barrio Villa Sur Oeste siguieron su rumbo sin problemas. El viejo rancho no sirvió de mucho ante la lluvia que durante toda la mañana, y pasado el mediodía, azotara al barrio y la ciudad.

Proponerse transformar la realidad implica esfuerzos, sacrificios, horas de sueño descontadas, reconocer en nosotros esas estructuras paralizantes que presionan para que nada cambie, para que nos quedemos sentados viendo como se destruye el mudo, pensando sólo en nosotros mismos. Como diría Freire, sólo es posible una correcta transformación si logramos reducir lo mayor posible la distancia entre el gesto y la acción, si logramos ser coherentes con nosotros mismos y con los demás.

La mañana lluviosa del domingo pudo haber sido la excusa perfecta para suspender las actividades y darle paso al sueño, sin embargo logramos vencer las trabas de la comodidad y de los “lujos” que tenemos quienes vivimos en la ciudad, para dirigirnos al barrio y acompañar la lucha de los vecinos, que en algunos casos no tiene que ver con si mismos sino contra las miserias e injusticias externas diseñadas contra ellos.

Al momento de almorzar, sólo cuatro fueron los chicos que compartieron junto a vecinos y compañeros la comida. El mal tiempo no permitió que el resto de los compañeritos se acerquen a la Copa que, en esta ocasión, tuvo que realizarse en el rancho de César, un vecino del barrio que amablemente ofreció su espacio ante la inutilidad momentánea del lugar comúnmente utilizado.

Poco después del medio día, la lluvia sesó y permitió que pudiésemos salir de los ranchos. Aunque limitados para realizar actividades de recreación, con los niños intentamos distraer sus cabecitas mediante juegos y bromas y en algunos casos ayudando en las tareas y apoyo escolar.

Por la tarde, como es de habitual, se sirvió la copa de leche con tortas. Posteriormente, junto con los vecinos nos reunimos frente a los ranchos y, entre mates, oímos las anécdotas de unos, prestamos el oído también a las penas y amarguras de otros.

Finalmente, el día culmina con muchos trabajos pendientes. Aún queda mucho por hacer juntos. Debemos, nombrando nuevamente a Freire, lograr que “la práctica sea el discurso y el discurso sea la práctica” y así afianzar más los lazos de confianza hacia los vecinos, pero también hacia nuestra propia conducta militante.

El próximo domingo, nos requerirá el doble de esfuerzo para seguir transformando una realidad que, de a poco, dá sus primeros síntomas fuertes y firmes que simbolizan el cambio, el avance en la organización barrial, en la conciencia de lucha y el renacer cada domingo junto al barrio, convencernos juntos, para pelear juntos.

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