martes, 17 de marzo de 2009

RENOVANDO LA CAPACIDAD DE LUCHA

La vieja y ya tan nostálgica estructura de la Copa de Leche “La Paloma en la Flor” ha caído, no para quedarse inerte sino para crear una mejor, más fuerte y con más vida, fruto de la organización y de la voluntad de lucha.


La fuerza y la voluntad de pelear por transformar la realidad hacen que cada sueño tenga mayores esperanzas de ser conquistado. Es por eso, que en la mañana del domingo llegamos al barrio con la fuerza y la convicción de que otra realidad es posible en ese lugar y para eso trabajamos, sacrificamos tiempos, abandonamos hábitos y nos transformamos, trasformando.

Los habituales mates de cada mañana nos esperaban cuando llegamos a la Copa, junto a los vecinos iniciamos un domingo más en el barrio, un domingo de trabajo, concreto, expresado en la realidad más cruel, pero con la decisión, tomada en grupo, de cambiarla. De demostrar que se puede y que no hay límites en los sueños.

Desde temprano organizamos la jornada, mientras algunos continuaron la construcción de la nueva Copa, otros cocinaban o daban apoyo escolar.

Llegado el medio día, nos acercamos a la gran olla popular. Comemos. Jóvenes, adultos y niños, todos juntos. Hacemos el quiebre de la jornada disfrutando un exquisito guiso que Martín y el Pelado Abelino cocinaron a fuego sobre la vera del rancho.

Por la tarde, después de hacer una pausa obligada a causa de tan abundante comida y tras unos mates bajo la sombra, continuamos el trabajo.

Un grupo de compañeros continúan con el clavado de chapas, otros, se disponen a derrumbar el viejo rancho comedor. La estructura que hace aproximadamente un año habíamos construido y que nos permitió dar inicio a al sueño, este domingo fue derrumbada para dar paso a la renovación, a la continuación de aquellos sueños pero esta vez, con más firmeza, fuerza y resistencia.

Este cambio, es un signo importante de la conciencia de lucha y de organización que se ha formado en el barrio. Es signo de que juntos y decididos podremos hacer oído sordo a las estructuras que nos excusan para dar paso al hacer. Para transformar.

Fuera de la lógica del beneficio económico existe el trabajo solidario, organizado, que no entra en la cabeza de aquellos que por mera dificultad propia, complicidad, acomodo o fuerte derrota personal, esconden su discurso en la solidaridad, en la ayuda, en lo popular pero que a la hora del trabajo concreto se los ve pocas veces.

Llegada la media tarde, servimos la leche y la tortas, los chicos reunidos en la sombra, abandonan sus tareas y se agrupan a comer. En otro rincón, la obra continúa fuertemente con ansias de ser culminada.

Finalizando la tarde, nos retiramos con mucho orgullo y satisfacción al poder renovar nuestras esperanzas de lucha en el barrio, nos retiramos con la evidencia ante nuestros ojos de que si nos organizamos los seres humanos podemos dar pelea a esta realidad que se muestra incambiable y nos individualiza bajo un aparente progreso personal.

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