lunes, 11 de mayo de 2009

AL LATIR DEL CORAZÓN

El norte rafaelino se encuentra triste. Las caras de los vecinos muestran frustración. Que los colores blanco y azul no puedan salir a la cancha los domingos en barrio Barranquitas, a raíz de la suspensión del estadio impuesta por Liga Rafaelina de Fútbol, entristece el fin de semana.

El silencio de este sábado a la mañana es más espeso, más profundo. Al llegar a la Copa "Estrella Azul" sabemos que no es un sábado normal. Se siente el dolor que causa el no poder sentir latir el bombo al ritmo de un corazón acelerado cuando el “Negro” sale a la cancha y la barra de mataderos acompañada por todo un barrio grita “Soy del Negro, soy del Negro…”

La mañana como siempre arranca temprano. Buscar las facturas, llegar a la radio, tomar unos mates, conversar un rato con Ricardo y Juana, son los primeros pasos a dar. A las 9 salimos caminando hacia la Copa "Estrella Azul".

El llegar nos recibe Vanesa. Las ollas ya se encuentran calentándose para poder preparar la leche. Compañeritos y compañeritas nos miran con alegría y sorpresa al ver el bombo murguero que lleva en la espalda Wally. Hoy arrancamos con los talleres de murga en Barranquitas. La idea es conocer que es una murga, cual es su historia y además aprehender percusión y baile con el objetivo de conformar una murguita que represente a la Copa y al Barrio.

Tomamos la leche, comemos las facturas y después al patio a dar comienzo con el taller. Wally empieza a hacer sonar la chancha y nos ponemos a jugar con el baile. Mover el cuerpo con libertad, sin vergüenza es la primera consigna. En un principio nos cuesta, pero el latir murguero afloja los músculos y las articulaciones.

De pronto, al ritmo de la chancha, se le suma el repiqueteo del repique, el golpe seco del zurdo y la armonía de una caseta. La atmosfera de la copa se embellece al compas del baile provocado por el espíritu de alegría que causa el latir del corazón.

La mañana sigue y mientras los chicos van “jugando” con el baile y los sonidos, otro grupo afina los instrumentos. A su vez los más grandes conversamos. Entre charla y charla, Ricardo nos cuenta un sueño que se le vino a la mente mientras veía a los chicos bailar. “Te imaginas que los chicos entren con la murguita a la cancha de Sportivo un domingo con los trajes azules y blancos. Te imaginas lo lindo que sería”. Inmediatamente todos los que escuchamos hablar al “ciego” empezamos a soñar con él y una sonrisa se nos dibuja en el rostro.

Llegada la hora del medio día, comenzamos a volver hacia nuestros hogares. Ricardo comenzará su programa de cada sábado y nosotros descansaremos hasta las dos, horario de unas de las reuniones semanales.

El latir del bombo en el Norte, no fue en la cancha sino que en la copa "Estrella Azul" donde los colores del barrio se hicieron presente, como cada sábado. En el cántico de los chicos el negro salió a la cancha y la alegría que provocan sus colores ocultaron la tristeza que genera saber que el domingo Sportivo no juega en Barranquitas.

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