lunes, 4 de mayo de 2009

MARCHANDO HOMBRO A HOMBRO

Para llegar a la Copa de Leche “Estrella Azul” uno tiene que cruzar una barrera, una línea invisible, dos postales que dividen dos realidades, dos estilos y modos de ver y enfrentar la vida.

Una vez atravesada la línea, recorremos las calles que nos muestran otra ciudad, vemos otra vida. El barrio, con sus olores, sus colores, su gente, se distancia de aquella otra realidad céntrica, indiferente, individualista.

A medida que nos arrimamos a la Copa “Estrella Azul” el sistema comienza a mostrar sus dificultades, vemos como esa sociedad de iguales, que muchos salmos y homilías plantean, poco se refleja en la realidad cotidiana de nuestros vecinos.

Llegamos a la Copa, con Ricardo a la cabeza del grupo. En el lugar, ya nos está esperando una veintena de vecinitos ansiosos por las facturas y la leche.

Servida la copa, comienza a sonar un bombo murguero, rápidamente capta la atención de los chicos que corren al patio a ver que sucede. Allí está Wally (Walter), murguero de “Los Sin Caretas”, compañeros de Suardi, golpeando el bombo de la alegría. Rápidamente formamos una ronda, antes de empezar a bailar, un compañero propone un minuto de silencio por Homero, un vecino del barrio que hace dos fines de semana murió tras una riña interna de la barra brava del “negro” (Sportivo Norte), club del barrio.

Después continúa el bombo, que imitando el sonido del corazón marca el compás a seguir. Wally nos enseña nuevas técnicas, nos impulsa a tirar lo malo y a tomar lo bueno, a sonreír. Casi de inmediato tras escuchar el sonido que retumba en las paredes de las casas, comienzan a llegar vecinos con bombos, redoblantes. Todos se suman a la gran fiesta.

Ricardo transmite lo que sucede por la FM Norte, radio comunitaria que pertenece al barrio. Lentamente vamos tomando rumbo hacia la calle. ¡Vamos a tomar la calle!, para contarles a todos que existimos. Damos vuelta a la cuadra, en la marcha vamos despertando el interés de los vecinos que se asoman a ver lo que ocurre, nos saludan, nos expresan su apoyo musicalizando cada rincón del barrio.

Al regresar, vamos ubicando a los chicos en el patio, realizaremos una entrega de remeras y zapatillas. De a uno los niños inscriptos van pasando a retirar su bolsa.

Una vez finalizado el reparto, algunos se van retirando. Nosotros aguardamos un tiempo.

En el regreso, conversando y analizando lo sucedido, Wally nos expresa “esto realmente me sorprende, yo siempre me manejé en una onda murguera, no creía que existieran estos espacios en verdad me llena de vida estar acá”.

Lo que este cumpa expresa es el mismo sentimiento que a todos nos invade al pisar un barrio, al sentirnos parte de esos lugares, de encontrarse con gente como uno y saber que no estamos solos y que de a poco vamos encontrando y marchando hombro a hombro por el mismo camino.

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