lunes, 18 de mayo de 2009

¿QUIÉN SE LLEVA NUESTRA PLATA?

El sábado 16 de mayo la Granja Arqueológica la Verdecita organizó el 4º Encuentro de la Cátedra Libre y Permanente: “Mujeres y Economía”. Esta vez la disertante fue Diana Maffia, diputada de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (2007-2011/Coalición Cívica), doctora en Filosofía de la Universidad de Buenos Aires con una tesis sobre “Género, subjetividad y conocimiento”, docente de “Gnoseología” de la Facultad de Filosofía y Letras (UBA) y de “Epistemología feminista” en la Maestría de Estudios de Género de la Universidad de Rosario, investigadora del Instituto Interdisciplinario de Estudios de Género de la Universidad de Buenos Aires, donde dirige con Dora Barrancos un programa sobre “Construcción de ciudadanía de las mujeres y otros grupos subalternos”, directora académica del Instituto Hannah Arendt, de formación cultural y política y autora de numerosas publicaciones, su último libro se titula “Búsquedas de sentido para una nueva política”.

La jornada comenzó con la presentación que le realizó una de las compañeras a su llamada “maestra”, y un emotivo relato del momento en el que se conocieron.

Luego Diana comenzó a disertar sobre el tema en cuestión “Mujeres y Economía”

En principio histrorizó a la mujer en la edad feudal, en la cual se consumía y producía en el mismo espacio, y en la edad moderna, con el surgimiento de la ciudad, las fabricas, donde se comienza a producir en el espacio público y a consumir en lo privado, quedando así el hombre en el primero y la mujer en el segundo. Es decir, el hombre “sale” a producir en las fabricas y la mujer se encarga de organizar el consumo y la “reproducción” de esa fuerza de trabajo en lo privado.

En la modernidad otra característica es que la naturaleza se aleja del hombre, este se apropia de ella y quiere manipularla, sucede el mismo fenómeno en el ámbito de lo económico, se lo trata como un tema lejano a la subjetividad humana, como un problema que no es del hombre, sino del mercado, de aquella “mano mágica”, y no de las relaciones sociales y las diferentes coyunturas.

La disertante señaló además que el capitalismo esconde dos cuestiones: la primera, debelada por Marx, es la plusvalía; la segunda: es el trabajo de “reproducción” que sucede en cada hogar y que no es remunerado. Como dice, Engels la mujer sufre una doble plusvalía, la del hogar y la del trabajo, si ella no existiría a su marido le deberían pagar ocho en vez de cinco, por ejemplo. Por ello, si el sueldo cubriría esta doble producción, el salario sería mayor y la brecha social se achicaría notablemente.

Diana Maffia, citó a la OIT la cual señaló que si se pagaría el trabajo de la mujer explotaría la economía de mercado porque el Capitalismo sin patriarcado no puede existir.

Otra eje desarrollado por la disertante fue “el uso del tiempo”, el cual también es diferente en las ya mencionadas épocas históricas. En el Feudalismo, el tiempo era circular en relación a las estaciones climáticas del año, a los cultivos, a los ciclos de la mujer, por lo que las diosas Agrarias en su mayoría eran mujeres. En cambio, en la Modernidad, el tiempo se convierte en lineal, se divide en niñez, juventud, adultez y vejez, en relación a la producción. Y entre risas nos preguntamos, ¿Quién se lleva nuestra plata?.

Por último, Maffia mencionó el enfoque en el cual Hannah Arendt señala que el hombre desarrolla una vida activa bajo tres actividades: labor, trabajo y acción. En la labor las actividades que realiza le permiten atender sus necesidades básicas, le sirven para continuar su vida. En el trabajo el hombre construye un mundo artificial a partir de lo que le proporciona la naturaleza, produce bienes y servicios alterándola para su confort. Y por último, en la acción humana es donde el hombre se diferencia como individuo. Lo hace en su capacidad de tomar la iniciativa, de generar nuevas relaciones causales, siendo la única especie de la naturaleza con esta cualidad. Es algo propio, y siempre tiene un fin. Por eso la acción está relacionada con la libertad y la capacidad creativa de las personas.

Cerca del mediodía Diana Maffia terminó su exposición, y todos almorzamos un rico guiso realizado a base de productos orgánicos por los compañeros de la granja.

Por la tarde, entre tortas y mates, debatimos en grupos y luego, en plenario, discutimos lo charlado.

Cuando el sol empezó a bajar, el frío se hacia más fuerte y entonces cada compañero empezó a emprender la vuelta, nosotras tomamos el colectivo, había que reponerse para la pollada que nos esperaba al día después.

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