Cincuenta años se cumplieron este domingo sin Scalabrini Ortiz, cuarenta años se cumplieron el viernes de la pueblada histórica llamada el cordobazo, que le aflojó los cimientos a aquella estructura de tiranos en el poder.
Scalabrini Ortiz y el Cordobazo, entre otros son, en el jardín de los pueblos, flores que no debemos dejar morir, son una de las tantas reliquias que adornan nuestro presente y debemos impedir su robo.
Hoy, las luchas continúan y nacen nuevas flores, lentamente los trabajadores vamos regando las raíces y los tallos de cada nuevo brote. Lentamente vamos avanzando para no dejar morir a la flor, porque si eso ocurre, muere nuestra historia, mueren nuestras luchas y mu
eren nuestros sueños.
En la tarea de regar nuestros pequeños tallos nos encontramos en
Ni bien llegamos, emprendemos los trabajos de cocina. Las chicas junto algunos cumpas trabajan para que el medio día tenga un plato tan necesario de comida caliente.
Geri, afronta la coordinación de la organización barrial. En la reunión, se debatieron diversos temas, entre ellos la tarea pendiente de limpieza del camino de ingreso al barrio para el posterior paso de una maquina que pueda reconstruirlo, además, la reunión tuvo el aporte de José, esposo de Inés, compañera docente que siempre nos da una mano en el apoyo escolar de los pibes. El mismo, entiende sobre la confección de hornos para la cocción del pan casero y lle
vó a los vecinos ideas para realizarlo.
El motivo, es empezar con el micro emprendimiento de panes o “panadería artesanal” como les gusta decir a los cumpas del barrio.
Por la tarde la comisión de recreación pone en práctica la actividad pensada en la semana, todos nos sentamos a confeccionar las tarjetas para la venta de empanadas que realizaremos en beneficio de
Finalizando las tarjetas se arman dos brigadas de trabajo, ambas compuestas por la sabiduría murguera de Wally y Mauri. En la primera, se cierra uno de los laterales del rancho, en la otra, se dá termina
ción final a la confección de la mesa.
Todos ansiosos esperamos un baso de leche que caliente nuestros cuerpos y que por suerte llega a tiempo. Armamos una ronda, y merendamos todos juntos.
Finalizamos el día habiendo cumplido con casi todos los objetivos planteados, nos retiramos sabiendo que la lucha es larga y que el sacrificio es aún mayor, pero sabemos que “el que no lucha, se estanca, como el agua. El que se estanca se pudre”, tal como nos enseña Raul Escalabrini Ortiz. O en el caso de las flores, como a los sueños, si las abandonamos, se marchitan.



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