martes, 21 de julio de 2009

ENCONTRANDONOS PARA FORJAR UN PRESENTE DIFERENTE

Un viernes que culmina agitado y un sábado que continúa dentro de la misma tónica. La pandemia, el frío, el viento, la humedad, la lluvia que no cae, la tierra que remolinea, la gripe común, el catarro, el sistema que ofrece tentadoras opciones para ser cada día más individuales. Como diría el Diego nos van cortando las piernas, nos golpean en lugares sensibles, nos quiebran volviéndonos personas inhumanas.

Es temprano, se llega a la casa de Ricardo, luego de buscar las facturas y recorrer varias cuadras en una Rafaela que a esta hora de la mañana se ha transformado en una ciudad fantasma. Sólo se ve gente que carga consigo varias camperas y sale de la panadería. Cruzamos algún que otro remis que recorre las calles, mientras que el frío traspasa la campera enfriando hasta alma.

Barranquitas se encuentra dormida como suele ocurrir cada sábado. Se ve algún que otro vecino que asoma su cabeza por la ventana. El trabajador hace rato que está despierto, hace rato que sufre el frío del invierno de una mañana de julio cualquiera.

Se llega a casa de Vanesa. Se toca la puerta y esperamos que la compañera habra. En eso llega Beto con dos botellas de plástico que contienen leche entera donada por uno de los vecinos. Se calienta la leche, sacamos la mesa, acomodamos los vasos y vemos que lentamente los compañeritos y compañeritas del barrio se van acercando. Todos están muy abrigados. A pesar de que el sol ha salido el frío sigue siendo intenso, quema la cara.

Los saludos se hacen comunes. A raíz de la Gripe A y las consecuencias que puede traer el no cuidarse y prevenir, hace un sábados que no hacemos la Copa y los chicos extrañan nuestra presencia y expresan muestras de cariño.

Mientras se toma la leche, los Mati y Leo conversan con cada compañerito y le comentan la actividad que el grupo de recreación ha preparado para este día. Actividad que se había planificado y conversado con los compañeritos hace 15 días y que ellos aún recordaban: crear entre todos el famoso “Juan Pasto”.

Luego de calmar la panza, nos dirigimos hacia el patio, hacemos una ronda, se explica la actividad para luego dividirnos en dos grupos. A cada grupo se le da un “cancán” un manojo de semillas de Rai Gras, arena, lana y una tijera.

Cada grupo crea, respetando ciertos parámetros, a su "Juan Pasto". Le da forma a su cabeza, distribuye las semillas, moldea su nariz y orejas, le da boca y ojos. Cada chico intenta darle un toque personal, un rasgo distintivo.

Terminados los muñecos los ubicamos en una bandeja de plástico, se le agrega agua y se los ubica arriba del techo de chapa. Llegando la tarde-noche Vanesa los bajará e ingresará a su casa para que el frío y la helada de una noche oscura no dañen el trabajo realizado. Mientras tanto los chicos se organizan para acercarse en el transcurso de la semana a casa de Vanesa y agregar agua al recipiente, y de esta forma seguir creando a ese nuevo ser llamado “Juan Pasto”.

La mañana llega a su fin, entramos la mesa, juntamos nuestras cosas, saludamos a Vane y al resto de los compañeros de la Copa. Transitamos las calles del barrio y vemos como éste lentamente va despertando. Llegamos a lo de Ricardo, buscamos moto y bicicleta y partimos hacia nuestras casas.

Por la tarde nos reuniremos como cada sábado en la Sede Territorial de nuestra querida Central. Revisaremos las cosas que realizamos durante la semana y planificaremos las tareas a realizar en los próximos días.

A pesar de la pandemia, el fío, el viento, la humedad, la lluvia que no cae, la tierra que remolinea, la gripe común, el catarro…seguimos encontrando en el compañero que siempre esta las fuerzas para seguir estando. De eso se trata de estar estando, soñar con otros y con otros forjar un presente diferente a pesar de las pálidas y hasta de las entendibles excusas.

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