Latinoamérica se encuentra amenazada por viejos y oscuros vientos. El golpe de estado en Honduras es una manifestación más de los temores de la clase dominante frente a aquellos gobiernos que deciden apostar por el pueblo, por las mayorías. Minorías que detentan la extrema concentración de la riqueza y que visten de pobreza a los pueblos de nuestra querida Patria Grande. Pobreza que se reproduce en nuestro territorio, “la laboriosa, amable y sencilla” Perla del Oeste que, detrás de lujo, ostentación y riqueza esconde los padecimientos de sus habitantes.
Pobreza que nos duele, nos lacera, pero al mismo tiempo nos moviliza para abandonar la idea de un domingo de familia y amigos y elegir un domingo de trabajo hombro con hombro junto a los compañeros, no de spreciada. Tesoro que más que estar escondido, ha sido guardado en el olvido.
Ahí está Nico, apodado cariñosamente como “el chileno”. Pelando papas y zanahorias para el guiso del mediodía, él nos recibe con su cálida sonrisa. El Pelado se encuentra debajo de la sombra del árbol conversando junto a José, ellos también nos dan la bienvenida. Este domingo nos acompaña Lara, una compañera de la escuela Mario Vecchioli que ha decidido sumarse a las actividades.
Sin perder más tiempo empezamos a caminar el barrio. Casa por casa vamos conversando con los vecinos. Acordamos una reunión con las mujeres para las 3 de la tarde pues debemos ponernos en marcha para comenzar con el costurero en
Llegamos nuevamente a la Copa y junto a Brian, Ailén, Lauti y Cami, nos ponemos a dibujar y charlar. Mientras tanto, Lara ayuda a Cami con algunos ejercicios de matemática. Cargada tras cargada, Brian y Nico se disputan quiénes son los mejores: si los chilenos o los argentinos. Para apaciguar la “discusión” Nico nos empieza a contar algunas historias de su querido y extrañado país. Nos relata el golpe de estado de 1973 llevado a cabo por Pinochet para derrocar al gobierno de Salvador Allende. También le cuenta a Brian sobre el golpe de estado que sufrió
s, somos pueblos hermanos de
Llega el momento del almuerzo y nos sentamos tranquilos a disfrutar del guiso. Después llega Cintia con sus dos pequeños hijitos, nuevos vecinos del barrio que también quieren sumarse a las actividades.
Para no dejar que nos venza la modorra, guiados por Leo, nos ponemos manos a la obra para darle forma a dos nuevos amiguitos: los “Juan Pasto”. Con can can, algodón, mijo y goma eva hacemos volar la imaginación y desplegamos nuestros talentos artísticos. Florencia y Bar son los nombres con los que elegimos bautizar a los dos compañeritos.
Más tarde llegan las mujeres. Comenzamos a charlar sobre las posibilidades que se nos abren. Consensuamos reunirnos en
El sol bajó en el horizonte y el frío que empieza a hacerse sentir en los cuerpos nos anuncian que se acerca la hora de la partida…
Un fin de semana más, los vientos de la pobreza, la marginación y el olvido continúan golpeando las endebles chapas de los hogares de los compañeros de



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