miércoles, 19 de agosto de 2009

EN VUELO, SOÑANDO Y LUCHANDO

Viento, mucho viento, las chapas de la copita La Paloma en la Flor parecían querer volarse como barriletes. El rechinar era el canto que nos acompañaba mientras pelábamos y cortábamos las cebollas para el guiso. Las tortas fritas comenzaban a ser amasadas por Mati y la carne era cortada entre Lara, Nico y Lore. El rechinar de las chapas, no era ya sólo lo que nos inundaba, las voces de los pibes de la villa que llegaban y jugaban a nuestro alrededor empezaba a marchitar ese monótono canto.

El aroma a guiso apaleaba el frio, la tortas friéndose y los mates que iban y venían, también. Pero el viento nos seguía golpeando y trayendo tierra consigo como perdigones hacia la copa, los pibes y nuestros ojos. Decidimos sacar el mesón detrás de la copita, cubriéndonos así del violento viento y a la vez aprovechar el sol que asomaba. Más pibes. Más alegría. Mientras algunos preparaban las tareas con Ceci y Romi, otros en cambio construían un barrilete gigante con Hera, el que luego fueron a elevar con ese goce que sólo un niño puede transmitir.

Listo el guiso, nos sentamos a la mesa, Juan reparte el contundente alimento que se comerá con las tortas fritas de Mati. Los pibes reparten aplausos a los “cocineros” entre charlas, risas y gritos se escuchan las “clases de chileno” que da Nico a Bryan. Luego de llenar las panzas, comenzamos la actividad que trata del agua, qué es y cómo cuidarla, lo cual nos explica muy bien Romi. Todos, los pibes y los más grandes, sabíamos porque hablábamos del tema, y porque era necesario. Dentro de poco llegaran cisternas con agua. Limpia, Potable, Digna. Y es necesario saber como utilizarla, como cuidarla y quererla. Quererla decimos, porque estas cisternas llenas de agua no llegan caídas del cielo, no. Llegan como fruto de una lucha que comienza hace ocho meses. Ocho meses de bronca, por saber que nuestros pibes seguían bebiendo de la toxica agua de los pozos cercanos. Es por eso que decimos “quererlas”, nadie más va a quererlas tanto como ellos, a quienes se les ha negado todo y tienen todo por ganar.

Luego de la explicación de Romi, comenzamos a aplicar lo aprendido y realizamos la actividad grupal, que consistía en escribir todas las formas que se nos ocurriera de cuidar NUESTRA agua, después Mati nos dio bidones para que pintemos, los que serán entregados a los vecinos para utilizarlos con las cisternas. En ese mismo momento, Walter, César y Geri comienzan a cavar hoyos para la estructura que sostendrá las cisternas, entre mates, barro y pibes corriendo hablábamos del laburo, la villa, los chicos y las cisternas. Ceci llama a tomar la leche, corren de vuelta los pibes, cansados pero felices, hacia la mesa por las masitas, ven los bidones pintados, sus manos sucias de pintura, se ríen y comen. Hoy esta copita ha demostrado que seguirá en vuelo, soñando y luchando como barrilete terco e incansable, contra los vientos que lo quieran derribar, aún si fueran huracanes de ocho meses. Resistiremos.

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