miércoles, 26 de agosto de 2009

LA HERMOSA TAREA DE DECIR PRESENTE

Este sábado como es costumbre, compañeros de la CTA Castellanos llevamos adelante el trabajo militante en uno de los barrios más maltratados y golpeados de la ciudad de Rafaela. El Barrio “Barranquitas” es uno de los lugares mayormente nombrados como lugares donde no hay que ir porque “es peligroso”, sin embargo, y sin faltar el respeto a la buena predisposición que los vecinos han tenido con nosotros, Barranquitas es, además, un lugar en donde el modo de ver la vida y de contar la historia es diferente.

Cuando uno llega a las cercanías del barrio, nota un aire distinto, siente la familia, el encuentro.

La cumbia suena desde temprano, derramando alegría. La cumbia es signo de buen ánimo, además, su alto volumen funciona como una excelente anestesia a los maltratos y a las penas diarias. Es un modo más de pelear con alegría.

La pobreza vista por televisión, no es más que un espectáculo dispuesto a atraer la atención del televidente, emocionarlo, conmoverlo y, sobre todo, demostrarle lo mal que se están haciendo las cosas en el país en el que vive.

Los medios nos dicen “esto es lo que ocurre” “esto es la verdad” y nos muestran imágenes que “hablan por si solas” claro, sin dudas que lo que muestran es verdad, es una verdad recortada, mal informada, con un responsable indiscutible, pero sin discusiones estructurales de fondo. Los juegos políticos y la manipulación de los grandes medios es sin dudas un factor que necesita un inminente cambio. La pobreza vivida, sentida, por esa “caja mágica” no es más que otra estrategia elaborada para crear conciencia opositora. Según el psicólogo social Alfredo Moffat “este 'papá‑electrónico', aunque enseña el mundo de afuera lo enseña ilusoriamente, no como experiencia corporal activa sino como estimulación visual pasiva. Uno aprende actividades fundamentales para sentirse vivo: el comprometer el cuerpo, el hacer cosas, el razonar y elegir”

La hermosa tarea de decir presente nos demuestra que sólo son posibles los cambios si podemos actuar, pensar, y volver a actuar. Eso, nos da experiencia, una visión más cercana de la problemática social que nadie podría interpretar tan fácilmente por nosotros ni mucho menos convencernos sobre carencias de nuestro pueblo.

En esa tarea reflexiva de la acción, en esa pelea constante hacia fuera y hacia adentro, estamos. Llegamos a la copa de leche Estrella Azul, sacamos la mesa, Vanesa hace la leche, los vecinitos se acercan, jugamos, peleamos, comemos, reímos, bailamos. Damos inicio y final a cada sábado, vivimos esa realidad tantas veces contada e interpretada, transformamos la angustia de lo imposible en acción concreta de lo posible.

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