Son las dos de la tarde y en un lado de la ciudad los compañeros de
El día es maravilloso. Soleado, ni frío, ni calor. Luego de bajar las bolsas y cajas nos dividimos los trabajos para organizarnos mejor. Vane, Maca y otras compañeras venden la ropa, mientras que Romi y Jose se encargan de la parte de calzado
. Mati y Heraldo, por otro lado, se ocupan de la caja.
Después de terminar con los preparativos, los vecinos comienzan a acercarse. La novedad de la feria sigue difundiéndose en el barrio, y la gente nunca para de llegar. Cada cual elige una prenda o un par de zapatos, para ellos, para los chicos, según la necesidad y lo que hay para ofrecer.
La feria se convierte, entonces, en un lugar de encuentro solidario, donde las diferencias entre vecinos, las viejas peleas, las historias personales se esfuman y se transforman en fuerzas para volver a soñar, para volver a co
nfiar. Se gesta un espacio de encuentro en el que se recrean las antiguas redes sociales.
Así va pasando la tarde. Los chicos corren, juegan y se divierten entre los grandes. Entretanto Nico nos sorprende con la cámara capturando esas sonrisas y miradas que impregnan el ambiente.
Se hacen entonces las seis de la tarde y empezamos a acomodar y juntar lo que sobró. Nos sentamos a charlar sobre lo vivido entre chistes, apodos y mates. Nos sonríe el corazón por que gracias a quienes realizaron
las donaciones y al esfuerzo de los vecinos se hizo posible
Los resultados de un trabajo en conjunto demuestran que es posible el cambio y que no es en vano apostar por un mundo mejor.
Lo recaudado será en beneficio de La Copa de Leche “Estrella Azul” que se va acercándose a la construcción de su espacio físico.



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