Nuevamente nos encontramos sentados a la mesa de la Copa de Leche “La Paloma en la Flor” entre mates, cuadernos, historias, risas y un rico aroma que nos anuncia que pronto estará el guiso.
Como es costumbre al llegar, nos fijamos si hay tarea y juntos vamos aprendiendo. Aprendemos, pero no sólo a leer y escribir, a sumar o restar…aprendemos y volvemos a comprobar a cada momento que todos nos formamos entre todos y todo el tiempo. La experiencia nos vuelve a demostrar que no hay que bajar los brazos y que la única forma de cambiarlo es estando, escuchándonos, discutiendo y haciendo. Y sólo es posible si todos aportamos nuestras ganas y nuestro cuerpo.
Luego de unos minutos, llegó la hora de preparar la mesa y servir la comida. Llegó la hora de reinventar ese momento...y nos vamos sentando, circulan los platos.
¡Que lindo es saber que aún quedan ilusiones y ganas de hacerlas realidad! Es hermoso tener esperanza y poder transmitirla cuando algún compañero la está perdiendo.
Luego de almorzar, hay que levantar la mesa, y lavar los platos. Mientras Jose y Fani se encargan de esa tarea otros cumpas se dirigen nuevamente a jugar un segundo partidito de fútbol mientras las mujeres, por otro lado, con la panza llena, son invitadas por el hermoso día a tirarse un rato en el pastito bajo el sol.
En la canchita otra vez, comenzó un nuevo juego: van por la revancha. Bajo el sol, con calor, pero con muchas ganas de jugar, de ganar. Como nosotros, ellos también persisten en la batalla.
Al finalizar el partido el puntaje fue 9 a 2. Pudieron haber sido varios los motivos, pero lo cierto es que el equipo ganador no fue el que mejor se desenvolvió en la cancha. Entonces surgió la pregunta: ¿Al juego lo ganan los que juegan mejor o lo que meten más goles? Luego de una pequeña discusión concluimos en que ganan quienes más goles hacen. No importan los motivos ni los medios: el juego lo gana el que, en la cantidad de puntos, refleja una supuesta “mejor estrategia de juego” (aunque no siempre el que mejor juega sea el que gane). Inmersos en esa lógica que el sistema ha gestado en cada uno de nosotros, es nuestra responsabilidad apostar por organizarnos y que esos puntos que hagamos sean obtenidos genuinamente. Que sean producto del trabajo conjunto, de la organización, la estrategia, del compromiso y esfuerzo de todos por una ilusión común.
En las calles del barrio, Fani, Jose, Silvia y Vero reíamos y disfrutábamos del hermoso día que anunciaba la cercana primavera. Estábamos atentas viendo como la Villa Sur Oeste se movía y estaba siendo. Estábamos contemplándola, conociéndola y reconociéndola. Estábamos bajo el sol que con su calorcito nos llenaba de energía y nos reavivaba. Compartíamos historias y nos contábamos nuestros días de la semana y anécdotas de nuestras vidas. Juntas nos involucrábamos, soñábamos e inventamos nuevas esperanzas mientras las risas se escuchaban entre nosotros y alrededor.
Ahora son las 3 de la tarde, volvemos a la Copa donde, en el silencio de la siesta, están “echados” el resto de los cumplas bajo la sombrita del Paraíso. Descansando, conversando, entre chistes y niños con eternas energías, que revolotean sobre los compañeros que dicen estar cansados y a quienes, finalmente, terminan contagiando sus ganas de jugar, trayendo a su corazón las ganas de volver a ser niños.
En eso, surge la idea de realizar una peña para festejar el cumple de Silvia y Juan y al instante nomás comenzamos a organizar el encuentro. Volvemos a soñar juntos, y tenemos en cuenta cada detalle. Todos tenemos que estar. Y mientras tomamos la leche seguimos planeando esa anhelada reunión soñada en cuestión de minutos.
Así como nos organizamos y creemos en que es posible hacer realidad esos “pequeños” sueños, también debemos creer en nosotros como posibles potenciales transformadores de la realidad. Y sobre todo animarnos a volar alto, porque solo así se obtienen grandes sueños, inimaginables. Ya sabemos que el día a día se encarga de ir recortándolos. Volemos bien alto y unámonos. Somos muchos y sólo en grupo y organizados podremos convertirlos en un destino común. Sólo se necesita poner las manos, la mente y el corazón en acción.
"El arte de nuestros enemigos es desmoralizar, entristecer a los pueblos. Los pueblos deprimidos no vencen. Por eso venimos a combatir por el país alegremente. Nada grande se puede hacer con la tristeza"
El Martín Fierro de Ricardo Carpani
"Mas Dios ha de permitir que esto llegue a mejorar; pero se ha de recordar, para hacer bien el trabajo, que el fuego, para calentar, debe ir siempre de abajo"
Don José de San Martín
"La sangre americana que se vierte es muy preciosa y debía emplearse contra los enemigos que quieren subyugarnos. El verdadero patriotismo, en mi opinión, consiste en hacer sacrificios: hagámoslos, y la patria, sin duda alguna, es libre, de lo contrario seremos amarrados al carro de la esclavitud"
Archivo del blog
Traductor
Envar El Kadri
"perdimos, no pudimos hacer la revolución pero tuvimos, tenemos, tendremos razón de intentarlo y ganaremos cada vez que un joven sepa que no todo se compra ni se vende y sienta ganas de querer cambiar el mundo"
CGT de los Argentinos
la memorable CGT de los Argentinos
Carlos Fuentealba Presente
Germán Abdala
"Los poderosos no necesitan de la política porque ya tienen el poder, ya sea a través del dinero, de las armas o de las corporaciones. El pueblo sí necesita la política porque es la única manera que tiene para construir poder y cambiar las cosas".
Rodolfo Walsh
"Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote el terror. Haga circular esta información".
0 comentarios :
Publicar un comentario