lunes, 21 de septiembre de 2009

SEMILLAS DE ESPERANZA

La semilla es en el seno de la vida un símbolo muy importante. Es sin dudas, el elemento que la naturaleza ha creado para reproducir sus especies que, cualquiera sean, no existirían sin antes plantar una semilla.

Sin dudas, nuestra madre tierra, sabia en sus mensajes, nos deja el ejemplo de la semilla para ser tomado como método de vida y transformación de la misma. El hombre sin dudas, hijo y parte de la naturaleza, toma el mismo proceso en su vida cotidiana.

Nada que el hombre emprenda, será posible sin antes un primer paso, un primer sueño o una primera acción. Las grandes transformaciones sociales fueron producto de primeras ideas, que sembradas posteriormente en el colectivo y puestas en práctica mediante la acción misma por los hombres constituyeron grandes procesos de transformación.

Podríamos decir entonces, que las semillas como las ideas son sin dudas un signo de esperanza para el cambio. También, a las ideas como a las semillas hay que cuidarlas para que no se pierdan y sobre todo, para que florezcan.

En ese andar, es que desde hace un tiempo venimos trabajando en la ciudad y más precisamente en la Copa de Leche “Estrella Azul” con diferentes proyectos, entre ellos, la huerta orgánica.

Tras la preparación de las parcelas, el abono, la tierra y su posterior sembrado, los primeros signos de vida comenzaron a aparecer en la huerta de la Copa. Son los primeros brotes de las hortalizas que con tanto esfuerzo sembramos sábados anteriores.

Son las semillas las que dieron sus frutos e hicieron dibujar en la cara de cada niño una sonrisa y pintaron su mirada con una luz de ilusión y ansiedad. Sin dudas, son las semillas de la esperanza, que cada uno tiene al ver renovar en cada tallo, a alguno de sus sueños.

Como todo sábado, una vez que llegamos a casa de Vanesa, aguardamos la venida de los pibes del barrio que lentamente se acercan. Después de tomar la leche y comer las facturas, todos juntos buscamos los cajones y nos sorprendimos al ver en ellos los brotes de nuestras verduras.

El siguiente paso que dimos fue ponerle más abono a los cajones. El clima nos hizo difícil poder transitar el patio. Lo pensado era continuar con el armado de los cajones restantes y sembrar en ellos nuevas especias.

Finalizamos el día contentos de haber visto concretarse nuestro proyecto, sabiendo que ya está en marcha y que lentamente vamos a ir avanzando en su crecimiento. El próximo sábado seguiremos avanzando en la huerta orgánica, proyecto que busca integrarnos más en un mismo objetivo y mantener viva la semilla de esperanza que nos hace pensar cada día que si nos cuidamos mutuamente como a las semillas podremos crecer y sobre todo dar fruto a nuestra ideas.

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