Tomar la leche. Actividad que muchos chicos en el país hacen a diario, como parte de una rutina alimenticia que les aporta calcio y vitamina D para los procesos fisiológicos de sus organismos. Los pibes de la copita "Estrella Azul" quizás no hagan a diario esa actividad, por razones que no obedecen los estómagos ni las cabezas, ni los corazones de los pobres. Esto ya lo sabemos. No nos importa. Nuestra obstinación y nuestro hambre rugen más. Esos humildes vasitos de leche, de los sábado en la mañana, que nos prepara Vane, nos aportan más que cualquier otra leche en el mundo, claro que sí. Nos entrega estar con el otro, ese que es mi vecino, mi amigo y mi no tan amigo. Reírme y trabajar con él o compart
ir esa facturita que quedó ahí en la bolsa, cosas así, que no cualquier leche aporta, ¿o sí? Luego de tomar esta alegre y nutritiva leche, ponemos manos a la obra en “la pequeña huerta”. Algunos pintan los dibujos que colocaremos para adornar los frutos de nuestro trabajo. Colores, muchos colores para ella.
Otros van con Leo al patio trasero para ver dónde instalar la huerta, ya que transplantaremos lo que sembramos, desde los almacigos al suelo. Se decide ponerla en la esquina para que este más protegida. Se comienza a formar
un rectángulo poco profundo en la tierra, luego se pone el fertilizante que hicimos junto a los pibes, y se mezclan con tierra. Ya estamos listos para comenzar a plantar los brotes de rabanitos. Con gran habilidad los chicos hunden los dedos que afirman ese brote en la tierra.
-¡Tiene que quedar bien parado el rabanito, Chinelo!
- ¡Pasa pa' cá!, yo te enseño. Ponele el fertilizante de esta forma…
-¡Que no se te haga barro la tierra con tanta agua!
Cosas así comenzaban a surgir, todos sin darnos cuenta además de plantar un rabanito, plantábamos una idea, una enseñanza, una confianza en el otro, el hecho de que TODOS nos podamos enseñar y dar la mano, aprendiendo sabiamente del otro, escuchándonos. No esperamos no equivocarnos, si esperamos que nuestro compañero de al lado nos lo diga. Y que si me estoy cayendo para un lado mi compañera me dé un empujoncito hacia el suyo. Y que si mi compañero lo veo un poco marchito poder regarlo y cuidarlo, o si estoy alegre compartir esa alegría con ellos. No hay truco de magia, sólo humanidad. Nadie crece solo: o crecemos todos o no crece nadie, esta es la gran VERDAD de nuestro pueblo, verdad vedada a quienes intentan con aires intelectualoides comprobarla, y que grandes filósofos han buscado entre libros y soledad. Esta VERDAD POPULAR no necesita que la comprueben en laboratorios, sólo vean, quienes pretenden esto, cuando se haya incendiado cada corazón y cada mente de nosotros los humildes, tan sólo vean, pues ya habremos cambiado el mundo.



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