"Y se les preguntó a los alumnos para que querían aprender a leer y escribir:
-Para aprender ortografía
-Para trabajar en mejores condiciones
-Para concientizarnos, yo, mi mujer, mis hijos y mis compañeros
-Para terminar con la explotación
-Para saber defendernos
-Para que nadie nos engañe más
-Para que no nos jodan más”*
-Para aprender ortografía
-Para trabajar en mejores condiciones
-Para concientizarnos, yo, mi mujer, mis hijos y mis compañeros
-Para terminar con la explotación
-Para saber defendernos
-Para que nadie nos engañe más
-Para que no nos jodan más”*
1973. Provincia de Neuquén, en la periferia de la ciudad Centenario se ubicaba Barrio Villa Obrera, fue el lugar que acunó el proyecto de una Escuela Popular. La experiencia fue registrada, por Raúl Rodríguez quien 30 años después recopilaría estos registros audiovisuales y entrevistaría a sus protagonistas, profesores, vecinos y alumnos, para dar vida al documental “Uso Mis Manos, Uso Mis Ideas” proyectado el martes pasado en nuestra Casa de la CTA Castellanos. El autor del documental, cuenta que el registro de la experiencia en aquellos años, fue hecha pensando en que serviría para mostrarla en otros barrios para generar lugares de encuentro y alfabetización donde los más humildes pudieran hablar de lo que les pasó la semana pasada, aprender a leer y a escribir, a estudiar la realidad en conjunto, solucionar problemas del grupo, en síntesis, hacer que broten nuevas formas de relacionarse socialmente en el barrio, en el trabajo, y en todo ámbito donde hombres y mujeres estrechen sus manos como hermanos. Prueba de esto, es el nombre mismo del Barrio, que en la búsqueda de la identidad de los vecinos marginados por una sociedad mezquina, se proclamó orgullosamente como una villa de obreros. Su condición de marginados, de excluidos, los unía. La Escuelita tomaba las experiencias pedagógicas de Cuba y de Paulo Freire, pero sobre todo se desarrollaba al calor del quehacer cotidiano, de la singularidad, conocimiento e inquietudes de cada compañero que iba y volvía todas las noches a las clases luego del
trabajo entregaba en el aula. Así se fue dando vida en esa pequeña aula-construida por todas las manos- una lógica de formación social- parida por todas las ideas- que no marginaba -no margina, porque justamente, esta lógica nace y se desarrolla desde el marginado, y el más que nadie sabe que la única forma de salir de la exclusión es la unión- y que estrechaba cada vez más a todos los sujetos en la organización por el bienestar material y espiritual de todos, “no era el hecho de ir a la escuela todos los días, era el hecho de traer las vivencias de su trabajo, era el proceso de organización que es tan importante en todo grupo, él para juntarse a hacer cosas que dieran respuesta a necesidades del barrio”**. *Documental “Uso mis manos, Uso mis ideas”.
**pobladora de Villa Obrera.



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