Es jueves por la tarde, hay que transitar unos kilómetros para llegar hasta la localidad de Nuevo Torino. Hoy el ciclo de Cine “Esperanzas, Luchas, Horizontes” se ha mudado al EEMPA 1278 anexo Nuevo Torino, Luis Lodigini. En este lugar más de cuarenta estudiantes buscan culminar sus estudios en horario nocturno.
Al llegar somos recibidos por Lorena Garetto, docente de la institución y profesora de historia, quien además participa de manera activa en las proyecciones realizadas en nuestra casa cada martes y es la responsable de permitir que podamos compartir este momento con esta comunidad educativa.
La película elegida es Bialet Masse, documental que narra la vida y obra de uno de los investigadores más importantes y comprometidos con las causas populares de la Argentina de principios de siglo XX y que por ese compromiso fue destinado al olvido y forma parte de esa historia que nunca se cuenta pero que existe y late en cada lucha que como pueblo organizado vamos dando. El film cuenta con dos ideas principales, las investigaciones y las obras realizadas por Bialet Masse como la cala hidráulica y el Informe presentado al Presidente Roca (1904) que narra el sometimiento y la explotación que estaba sufriendo por ese entonces la clase obrera Argentina.
Mientras se ambientaba el aula en donde luego se proyectaría la película, escuchábamos de fondo las estrofas de nuestro himno nacional, y el hablar de un docente. Se conmemora un nuevo 12 de octubre, día del supuesto descubrimiento de nuestra América. Luego este sería uno de los temas tratados durante el desarrollo del debate.
Sala ambientada y en penumbras, entran alumnos y profesores. Nos presentamos y empezamos a ver el documental. Las caras de los estudiantes se van modificando, sus gestos y poses van cambiando, el cuerpo se va acomodando lentamente. Las denuncias hechas hace 100 años siguen estando presentes, el maltrato y la explotación al pueblo laburante, la avaricia de una clase paqueta que sólo piensa en su beneficio, el de un sector social que se escondía (y se esconde) detrás de la piratería del puerto y que ahora usa al yuyo verde sojero para saciar sus ansias mientras condena a miles de personas a enfermedades cancerigenas y a millones a un futuro de tierras improductivas.
Fin de la película y aplausos. Agradecimientos de los docentes y charla debate, alumnos y profesores entremezclan su pensar, lanzan palabras al viento que se corporizan en el pensar de aquel que tienen a su lado. Reconocemos que vivimos en una sociedad fatalista, incapaz de soñar, de imaginar nuevas utopías. Sociedad que reconoce las injusticias pero que las cree ajenas, que ve el sufrimiento de millones pero que no lo siente propio, sociedad enferma por el gen capitalista que nos condena a un mundo en donde no existen mundos posibles de soñar.
Pero a su vez en ese reconocer descubrimos que nos reconocemos en el otro. Nos damos cuenta que al encontrarnos volvemos a soñar, sin darnos cuenta nos descubrimos inacabados, seres humanos soñadores y creadores, capaces de modificar la realidad. Ese reconocernos, reencontrarnos permite comenzar a soñar sueños colectivos, dar el puntapié inicial y de esa forma transformar nuestra realidad.
Al llegar somos recibidos por Lorena Garetto, docente de la institución y profesora de historia, quien además participa de manera activa en las proyecciones realizadas en nuestra casa cada martes y es la responsable de permitir que podamos compartir este momento con esta comunidad educativa.
La película elegida es Bialet Masse, documental que narra la vida y obra de uno de los investigadores más importantes y comprometidos con las causas populares de la Argentina de principios de siglo XX y que por ese compromiso fue destinado al olvido y forma parte de esa historia que nunca se cuenta pero que existe y late en cada lucha que como pueblo organizado vamos dando. El film cuenta con dos ideas principales, las investigaciones y las obras realizadas por Bialet Masse como la cala hidráulica y el Informe presentado al Presidente Roca (1904) que narra el sometimiento y la explotación que estaba sufriendo por ese entonces la clase obrera Argentina.
Mientras se ambientaba el aula en donde luego se proyectaría la película, escuchábamos de fondo las estrofas de nuestro himno nacional, y el hablar de un docente. Se conmemora un nuevo 12 de octubre, día del supuesto descubrimiento de nuestra América. Luego este sería uno de los temas tratados durante el desarrollo del debate.
Sala ambientada y en penumbras, entran alumnos y profesores. Nos presentamos y empezamos a ver el documental. Las caras de los estudiantes se van modificando, sus gestos y poses van cambiando, el cuerpo se va acomodando lentamente. Las denuncias hechas hace 100 años siguen estando presentes, el maltrato y la explotación al pueblo laburante, la avaricia de una clase paqueta que sólo piensa en su beneficio, el de un sector social que se escondía (y se esconde) detrás de la piratería del puerto y que ahora usa al yuyo verde sojero para saciar sus ansias mientras condena a miles de personas a enfermedades cancerigenas y a millones a un futuro de tierras improductivas.
Fin de la película y aplausos. Agradecimientos de los docentes y charla debate, alumnos y profesores entremezclan su pensar, lanzan palabras al viento que se corporizan en el pensar de aquel que tienen a su lado. Reconocemos que vivimos en una sociedad fatalista, incapaz de soñar, de imaginar nuevas utopías. Sociedad que reconoce las injusticias pero que las cree ajenas, que ve el sufrimiento de millones pero que no lo siente propio, sociedad enferma por el gen capitalista que nos condena a un mundo en donde no existen mundos posibles de soñar.
Pero a su vez en ese reconocer descubrimos que nos reconocemos en el otro. Nos damos cuenta que al encontrarnos volvemos a soñar, sin darnos cuenta nos descubrimos inacabados, seres humanos soñadores y creadores, capaces de modificar la realidad. Ese reconocernos, reencontrarnos permite comenzar a soñar sueños colectivos, dar el puntapié inicial y de esa forma transformar nuestra realidad.



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