Durante los pasados viernes 13
y sábado 14 de noviembre se llevó a cabo el Curso de Creación de Canciones dictado por el músico Alberto Suárez.
El objetivo de dicho encuentro consistió en dar a conocer aquellos recursos que, bien utilizados, son necesarios para lograr que una pieza final musical tenga el sentido que nosotros buscábamos que tuviera. Teniendo en cuenta que la música es arte, y el verdadero arte se haya en no contar lo que se busca decir, estos recursos resultan elementos básicos en la composición.
Más de veinte personas participaron del curso. Se forjó un lugar de encuentro de artistas que tienen muchas ganas de expresarse mediante la música y la poesía. Un espacio que los unía en su pasión por la música.
En el campo de lo popular, es aún más importante el manejo de dichos recursos que hacen a la buena interpretación de la pieza. “Lo popular tiene que ver con lo comunicativo” nos decía Alberto Suárez.
Durante la primera jornada Suárez hizo especial hincapié en los recursos relacionados con la música. Se abordaron tópicos como la forma y sus tipos, la estrofa, rima, métrica, estructuras musicales, entre otros.
Al finalizar este primer encuentro, sus organizadores – Ciclo de Música Popular, Asociación Otras Voces, CTA-, junto a Alberto Suárez, y los concurrentes al taller, se dirigieron hacia la Casa de la CTA, en donde compartieron un lindo banquete que fue coronado con una guitarreada acompañada por el sonido de la lluvia.
Durante la segunda jornada, se trataron los recursos que serían aplicados en la letra de la canción. Fueron explicados los diferentes abordajes que es posible que tenga la letra. También se hizo especial hincapié en la distinción entre poesía y letra.
Una buena canción no se esconde tras un gran discurso, ni tampoco un gran discurso determina que sea o no un buen tema. Poesía no es sinónimo de letra. En cada palabra y expresión utilizada se pone en juego el ser humano mismo. Se plasman en cada tema los conflictos de los hombres. No conflicto en un sentido problemático, sino en un sentido amplio, que abarca el conjunto de los laberintos del hombre. “El buen escritor debe armarse su propio listado de conflictos, los cuales serán considerados antes de escribir la primer palabra” expresaba Suárez.
El verdadero desafío del compositor es captar la atención del espectador. La dispersión del oyente aumentara en la medida que él sepa como hacer para transmitir el mensaje que realmente busca transmitir. Teniendo en cuenta que la definición final del sentido la realiza el oyente, es importante conocer estas herramientas y poder manejarlas. Justamente por el verdadero arte no nombra, conocer los mecanismos y herramientas posibilitan al compositor plantear el conflicto de la mejor manera. Se trata de elegir palabras, expresiones y formas de escritura que despierten en el oyente sensaciones, y tengan un real sentido
El mito de la inspiración, “La canción sale, y así queda”, no es más que un gran error que afecta directamente la manera en que el mensaje es percibido e interpretado. En la primera instancia de composición, el compositor se lanza a escribir. Se anima. Es importante que lo escriba todo. Lo que necesita decir y lo que no. Pero necesariamente luego de esa etapa, debe continuarle otra en la que las palabras desordenadas y carentes de un verdadero sentido sean organizadas.
Es importante destacar que no solo no esta mal corregir esa primera producción neta, que por otro lado no es mas que un borrador, sino que en la mayoría de los casos resulta necesario. Pero para poder hacerlo correctamente es ineludible saber qué es lo que queremos hacer, y hacia que dirección vamos. Hacia que dirección apunta nuestro tema, y qué es lo que tenemos para decir. El compositor debe saber de antemano quién es el que habla, dónde esta ubicado, por qué habla, en qué contexto lo hace y fundamentalmente qué dice. Es en ese momento donde comienzan a ponerse en juego los instrumentos aprendidos para hacer de nuestra canción un mensaje con verdadero sentido.
Finalmente se realizo una última actividad de modo grupal. La dinámica consistió en la creación de una zamba, utilizando los recursos aprendidos durante los dos encuentros. Con dicha exposición quedo coronado el Taller, pero se inauguró un nuevo camino, un sueño, y un nuevo motivo de encuentro.
En muchos casos la sorpresa fue poder descubrir recursos que ya antes eran utilizados sin ser conciente realmente de ello, y aprender a aplicarlos de manera efectiva para que la canción pueda contener y transmitir el mensaje que realmente el artista desea transmitir.
En verdad el espacio sirvió no solo para aprender las tácticas de producción de canciones, sino que consistió fundamentalmente en un espacio de encuentro, donde diferentes personas pudieron compartir sus historias, sus conocimientos, sus emociones e ilusiones.
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