La mesa
ya estaba afuera esperando que la leche que se preparaba dentro esté lista y que Vane llamase a reunirse a todos los pibes para tomar el desayuno acompañado de facturas.
Mientras esto ocurría, algunos de nosotros saltábamos la soga en la calle con los chicos En cuanto nos aburríamos, en un dos por tres, con la misma soga y con una pelotita de trapo nos encontrábamos jugando al reloj, juego que rara vez no deja a alguien con alguna clase de rasmillón (termino de origen chileno para decir raspón o lastimadura).
De a poco los vecinitos con sus vasos se vienen acercando a la Copa "Estrella Azul"-que hace algunas semanas tiene su escudo pintado en papel flameando a la entrada de la casa- donde ya se está sirviendo la leche y comiendo. El caudal de chicos que se arrima a compartir hace que tengamos que preparar otra olla de leche.
Los que íbamos terminando de comer nos comenzamos a juntar en el patio para hablar lo de la Huerta. Así, al igual que la semana pasada, se votó por las actividades que queríamos realizar. Finalmente se decidió por huerta, la que comenzamos a limpiar, sacando todo cascote e impureza que iban apareciendo a medida que se removía la tierra del cantero. Se crearon dos canteros más, los que recibieron el mismo tratamiento.
En ese mismo momento los niños más chiquitos y las niñas se encontraban reunidos en la mesa leyendo cuentos junto a Fany y Romi. A su vez, en la calle, se encontraba Nico y Hera jugando a la soga y el elástico con las chicas que aún tenían energías que quemar y chistes que compartir.
En el patio trasero, se discutían algunos detalles de la huerta y del cerco que la iba a rodear, el cual estaba en plena construcción. Como evitar que las hormigas se coman las plantas, de qué forma dejar los pasillos para rodear cada cantero o que nombre se le pondría a la huerta eran los temas a discutir. Al plantear algunos nombres para la huerta, los pibes combinaron dos palabras, y a través del unisonó de un grito y saltos indicaron como pasaría a llamarse nuestra huerta -"! Huerta, Planta-Comidita!"
Rápidamente son hundidas las estacas para afirmar la media sombra que servirá de cerquito a nuestra huertita para que no le lleguen pelotazos y nadie la pise. Nuestro compañerito Ernesto, el "mudo", junto a Yani siembran los canteros, los que son regados por ellos dos con ayuda de Fede, que a todo esto, la infaltable creatividad para poner sobrenombres de Vane terminó por apodarlo como "Cancer", por la cualidad de este cumpa de soltar el cigarrillo.
Habiendo ya terminado las tareas, y haber guardado y ordenado los materiales de trabajo, emprendemos el vuelo, para retornar el próximo sábado tan frescos como unas lechugas.
De a poco los vecinitos con sus vasos se vienen acercando a la Copa "Estrella Azul"-que hace algunas semanas tiene su escudo pintado en papel flameando a la entrada de la casa- donde ya se está sirviendo la leche y comiendo. El caudal de chicos que se arrima a compartir hace que tengamos que preparar otra olla de leche.
Los que íbamos terminando de comer nos comenzamos a juntar en el patio para hablar lo de la Huerta. Así, al igual que la semana pasada, se votó por las actividades que queríamos realizar. Finalmente se decidió por huerta, la que comenzamos a limpiar, sacando todo cascote e impureza que iban apareciendo a medida que se removía la tierra del cantero. Se crearon dos canteros más, los que recibieron el mismo tratamiento.En ese mismo momento los niños más chiquitos y las niñas se encontraban reunidos en la mesa leyendo cuentos junto a Fany y Romi. A su vez, en la calle, se encontraba Nico y Hera jugando a la soga y el elástico con las chicas que aún tenían energías que quemar y chistes que compartir.
En el patio trasero, se discutían algunos detalles de la huerta y del cerco que la iba a rodear, el cual estaba en plena construcción. Como evitar que las hormigas se coman las plantas, de qué forma dejar los pasillos para rodear cada cantero o que nombre se le pondría a la huerta eran los temas a discutir. Al plantear algunos nombres para la huerta, los pibes combinaron dos palabras, y a través del unisonó de un grito y saltos indicaron como pasaría a llamarse nuestra huerta -"! Huerta, Planta-Comidita!"Rápidamente son hundidas las estacas para afirmar la media sombra que servirá de cerquito a nuestra huertita para que no le lleguen pelotazos y nadie la pise. Nuestro compañerito Ernesto, el "mudo", junto a Yani siembran los canteros, los que son regados por ellos dos con ayuda de Fede, que a todo esto, la infaltable creatividad para poner sobrenombres de Vane terminó por apodarlo como "Cancer", por la cualidad de este cumpa de soltar el cigarrillo.
Habiendo ya terminado las tareas, y haber guardado y ordenado los materiales de trabajo, emprendemos el vuelo, para retornar el próximo sábado tan frescos como unas lechugas.





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