miércoles, 4 de noviembre de 2009

PESADO CALOR

El calor en la ciudad viene en aumento, el sábado, no fue diferente. Llegamos a la copa a las nueve, como es costumbre. Despertamos a Vane y rápidamente sacamos la mesa esperando que, mientras hacemos la leche, los chicos lleguen. Generalmente los vamos a buscar, pero esta vez la temperatura nos volvió perezosos, el calor pesa demasiado en nuestros cuerpos.

El calor en la ciudad hace ya varios días que no baja, anuncian que la lluvia vendrá el domingo, pero lo dudo. La temperatura, que días pasados alcanzó los 43º, no cesa y nos preguntamos; ¿por qué tanto calor?

Los chicos se van acercando de a poco, sofocados se mantienen quietos, la leche llega junto a las facturas. Compartimos la comida, después un grupo se va con Leo a buscar horquetas en los árboles para hacer las ya clásicas gomeras.

Árboles, ¿tendrán algo que ver ellos con las altas temperaturas? Posiblemente en algo intervengan, lejos de su utilidad para las ya clásicas gomeras, sabemos entre otras cosas que nos oxigenan, son los “pulmones” de nuestro planeta nos decían en la escuela. Ahora, eliminándolos ¿nosotros nos convertimos en una especie de cáncer de nuestra casa común?

Durante la semana, llevamos tierra para emparejar el patio de la copa y trasladar la huerta. Intentamos construir, junto a los chicos, un espíritu de cuidado hacia ella, tratando de aprehender con ellos el valor fundamental que la madre naturaleza tiene para el hombre y la utilidad para la vida que ella nos ofrece.

De regreso de la caminata, nos quedamos un tiempo conversando, guardamos la mesa, ayudamos a ordenar. Finalizamos el día con muchas preguntas, algunas respuestas.

Sabemos que para vivir en sociedad sin discordias hay deberes y derechos que tenemos que cumplir en busca del bien común.

Hace años que el casete del discurso hacia el cuidado de la naturaleza se viene repitiendo de lado a lado. Es hora de tomar juntos conciencia de que tenemos que modificar nuestras conductas; pero ¿cómo se lo explicamos a los altos capitales que depositan fortunas a cambio de la destrucción de la casa común, siendo que son ellos los principales voceros del amor al planeta?

Para esto, también como pueblo tenemos una herramienta y esa es la organización, mediante la política, no necesariamente partidaria, utilizándola como elemento que permita modificar un poco el rumbo de la vida y de esta forma construir una alternativa que nos permita salvar lo que es también nuestro.

El próximo sábado volveremos a la copita “Estrella Azul” para seguir intentando pelear ante la injusta manera de vivir a la que nos hemos acostumbrado, esperamos que no que el calor no sea tan pesado.

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