Barro, barro y más barro, con las bolsas de verduras, carne, los títeres, los cuentos y los juegos íbamos caminando y resbalándonos ante todo ese barro del camino. Esquivando charcos y a la vez mirando de reojo las casas de los vecinos para no perder saludo alguno. Dejamos las mochilas en el nuevo perchero, que no es más que un clavo ligeramente doblado y ubicado estratégicamente para no molestar a nadie. Comenzamos cortando las cebollas, las papas y las zanahorias, mientras uno de los compañeros va sacando a los menudos de la bolsa para descongelarlos.
Luego de esto, un grupito sale a recorrer la villa para charlar con los vecinos e ir a buscar a los pibitos. “Con la tormenta que hizo al día anterior y a la noche, algunos se quedaron en casas de familiares al ver imposible la entrada a la villa”- nos contaba Cheli, vecino de la villa, quien siempre nos ofrece un lindo mate, una silla y a veces queso – “mis chicos creo que van a llegar a la tarde con la Flor (su señora)”. Nos quedamos un rato largo conversando sobre la vida, nuestros padres, el tabaco y las hierbas medicinales del Chaco y los cohetes que vendía Nachito (vecinito que se arrimaba a la conversa luego de pedir una pila “ni tan grande, pero ni tan chica” al Cheli). El cumpa Cheli nos prepara uno de esos cigarrillos de tabaco que suele fumar, demostrando su destreza corta el papelillo, entre esto, comenta que a su papá “siempre lo veía fumar tabaco pero en pipa allá en el Chaco”, pipa que luego heredaría él, y que muestra con orgullo.
Ceci pasa a avisarnos que el guiso ya estaba listo. Al mismo tiempo que esto ocurría Nico se dirigía a la olla con los platos recién lavados para servir la comida y tener todo listo.Almorzamos, había hambre o quizás estaba muy rico el guiso hecho por Leo, prueba de esto: Chileno repite el plato, Laura no deja nada en su plato y Ceci, quien decía que no comería, no para de comer. El sol comenzaba despertarse, y a abrazar la copa.
Lavamos los platos, y nos quedamos charlando un rato sobre lo que había sido la reunión del día sábado en la Casa de la CTA, donde se recalcó la importancia del estudio para comprender y transformar la realidad en la que vivimos. También charlamos sobre la insolencia, no torpe, de la derecha mundial que amenaza abiertamente a los movimientos populares, a los pueblos y sus procesos de organización.
Ya a la tarde, vamos preparando la leche. Triki-Triki se hace escuchar, velozmente viene en su bici embarrada imitando el sonido de una moto Mitsubishi. Nos acompaña hacia la casa de Darío, vecino que la semana pasada nos ayudo a cortar los yuyos de la copa con su podadora, donde se encontraban algunos vecinos más tomando un porroncito pa´l calor, y que acompañamos con algunas facturas que trajimos. Pasamos un rato riendo y hablando sobre la semana y el trabajo.Darío sentado en una silla plástica, rodeado de su gente y con su niño en pañales lleno de barro sentado en su rodilla derecha, decía que su patrón lo quería hacer trabajar de lunes a sábado doce horas y no pagarle más de lo que le pagaba antes, “ mi patrón creía que por que yo venía de hambre y del norte me iba hacer trabajar más y sin pagarme”, agregaba con total humanidad “ le dije que si no me pagaba lo que corresponde yo le dejaba de trabajar y renunciaba”, “ al final le renuncié por qué no me quiso pagar más, el no se esperaba que le dijera que no” . Quizás el patrón de Darío no se daba cuenta, que el hambre, no es sinónimo de perder la dignidad.
Luego de despedirnos volvemos a la Copa a tomar la leche y a comer facturas y torta. Brian, quien no había venido a la copa desde la mañana, se asoma y comparte su día en la pileta de las quintas con los chicos. Ya vamos guardando y lavando lo que se utilizó, entre ese ir y venir, se mece en la mente de cada uno como haremos la actividad de navidad la próxima semana, ¿Qué juegos hacer?, podríamos traer la guitarra y adornar la copita con colores, traer los regalos ese jueves a la tarde y abrirlos todos juntos. Y es que Triki y alguno de los compañeritos, nos viene preguntando (y recordando) hace alrededor de tres semanas, “¿Van a venir para la navidad?, ¿Van a pasar acá la navidad, cierto?” esto, como diría un cumpa, no es moco e´ pavo, esperada por ellos. Como dijo Armando Tejada Gómez , “con fabula en los ojos” y que todo esfuerzo que se está haciendo ahora para que la actividad salga lo más linda posible, de seguro que la disfrutarán y la recordarán, por más humilde que sea, no será algo pasajero lo que suceda allí, sino que será parte grande de ese lazo humano que hemos creando y regando cada domingo, en el compartir, en el comer, en el estudiar y el jugar con ellos.



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