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Con un sistema de salud pública colapsado, la mentira y la avaricia hacen de las empresas de medicina prepagas de EE.UU. un negocio sucio en donde la vida humana queda relegada en segundo orden por debajo de las ganancias extraordinarias y el negocio millonario de los espurios empresarios. Esta es la imagen que nos deja el fantástico documental del reconocido director norteamericano Michael Moore titulado “Scyco” que el pasado martes proyectamos en la casa de la CTA en el espacio del ciclo de cine “Esperanza, Luchas, Horizontes” que desde octubre llevamos adelante. “Esto nos permite ver que los que se nos muestra como un ejemplo de país no lo es tanto” opinaba uno de los espectadores del ciclo, quién además se mostró un tanto sorprendido por el modo en que los seres humanos son tratados en el país del norte al no tener dinero para pagar una prepaga o peor aún si lo tienen, en algunos casos, son estafados, haciendo de la salud humana un escrupuloso negocio millonario Mientras nuestra televisión nos muestra que el ejemplo de vida está en el norte bajo la promoción de conquistar el sueño americano y nuestras celebridades nacionales reivindican a EEUU como ejemplo en el mundo y como modelo de país, las “abuelas de Punta del Este” -como las denominó hace un tiempo la revista Barcelona- son junto a otros exitosos conductores, quienes generan opiniones diversas respecto a la inseguridad, la pobreza, la salud y muchos temas de agenda que los empresarios mediáticos toman para contrarrestar la acción que se establece desde el Estado, al que sin dudas le falta muchísima intervención aún. En este film, queda expuesta la mentira que diariamente se nos quiere hacer creer sobre un Estado Nacional que tiene muchas cosas positivas, pero también deja mucho que desear en numerosos aspectos. Además del ejemplo norteamericano la película compara al sistema de salud norteamericano con el de diversos países como Canadá, Francia, Inglaterra y Cuba. Países cuyo sistema de salud es un ejemplo mundialmente y sobre todas las cosas, estatal y gratuito. En el caso cubano, se rescata además, la lucha que ese maltratado pueblo lleva adelante desde hace más de cuarenta años, bajo un bloqueo económico nunca visto, pero aún así, es ejemplo de solidaridad e internacionalismo humanitario. Sin dudas que las cortinas de humo son una herramienta para confundir a determinados sectores sociales, que bajo una lógica de progreso material ven en el norte y en Europa modelos de vida inigualables y alejan su mirada de nuestra tan rica y hermosa América Latina, entregada durante muchísimos años al imperio por quienes son lame botas de señoríos foráneos, pero despertando lentamente para defender con dignidad su derecho de ser la patria grande, libre y potencia.
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