sábado, 19 de diciembre de 2009

ESTE DOMINGO DESMALEZAMOS

Por la mañana, debajo de una sombra, el vientito acariciaba nuestros rostros, el sol comenzaba a calentar, y un matesito calentito nos acompañaba en la casa de Flor, vecina de la Villa Sur Oeste. Los recuerdos de la Marcha del pasado nueve de diciembre eran el principal tema de charla. Estábamos todos muy felices de la experiencia, “muy buenos discursos, mucha gente, tranquila”, así la describía ella. De forma muy sencilla, pero clara y convincente como suelen ser las reflexiones de nuestro pueblo.
Después de un rato continuamos camino y visitamos otras casas, otras familias. Nos reencontramos con cumpas que habían viajado, intercambiamos novedades. Hasta que volvimos a la copa donde nos encontramos con algunas mujeres. Esta vez las recetas de cocina fueron nuestro tema.
Hasta que la comida estuvo lista. Porque lo nuestro era mucha charla pero otros cumpas estaban trabajando para el almuerzo. Nos lavamos las manos y nos sentamos alrededor de la mesa a disfrutar el exquisito plato.
Por la siesta, este domingo “desmalezamos”. Quitamos toda la maleza del camino. Hay épocas del año propicias para que los cardos y las espinillas ocupen el terreno, estas se adueñan de los campos y ocupan el espacio de las flores, las ahogan.
Muchas veces esto pasa. También crecen dentro nuestro, de las personas para ahogar a nuestras flores, nuestros sueños. Ellas son el egoísmo, el individualismo, la desesperanza, la tristeza, la apatía, ellas quieren ser las dueñas de nuestro ser.
Por eso, este domingo desmalezamos, limpiamos la tierra para que las flores puedan volver a crecer, para que el próximo año encuentre tierra fértil. Para que los sueños puedan crecer más fuertes.
Para lograr este objetivo, Darío se pasó las largas horas de la siesta trabajando bajo el sol. Su mujer y sus niños lo acompañaban en esta tarea, de la que se sentían orgullosos. Mientras tanto, el resto de los hombres, terminaban de construir la nueva cocina en el interior del rancho. Cada uno aportaba sus saberes. Estaban quienes sabían más de arquitectura, mientras que otros más de construcción y entre todos pusieron más lindo a nuestro salón comunitario.
Por nuestro lado, bajo de la sombra, algunas mujeres charlábamos un poco, mientras con los más chicos jugábamos al teléfono descompuesto. Grandioso juego en el que nuestra imaginación se pone en marcha. Después de un rato, el tradicional “tochi” se puso en marcha, los cuerpos debieron moverse un poco más y a correr.
Lo mejor fue después. Cuando concluimos con todas estas actividades. Cuando cumplimos nuestros objetivos. Cuando nos dimos cuenta que lo pudimos hacer gracias a la presencia de los otros compañeros. Y entonces, era festejar, nos sentamos a compartir una rica chocolatada con una torta mucho más rica por su procedencia.
Es muy linda la historia de esta torta también. Un cumpa, se acercó a la casa porque en muy pocos día tenía que rendir Historia. Quería saber si lo podíamos ayudar. Por su puesto que le dijimos que sí, y se sumó al taller de apoyo escolar. Así fue como junto a algunos de nosotros estudiamos la materia. Entonces, el cumpa aprobó y en agradecimiento llevo una torta para compartir en la copa de leche la “Paloma en la Flor de la Villa Sur Oeste”.

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