martes, 15 de diciembre de 2009

PORQUE SIEMPRE ESTUVIMOS

“Los muchachos se asoman a un país arrasado,
donde encontrar trabajo resulta una hazaña, y
sobrevivir un milagro; pero no asisten de
brazos cruzados a la desgracia nacional.
El sistema quiso castrar a los jóvenes,
y ellos son los más fecundos; quiso callarlos,
y son los más decidores;
fracasaron quienes prohibieron el agua
porque no pudieron,
porque nadie puede, prohibir la sed.”



Los bombos empiezan a sonar como el latido de millones de corazones argentinos que sueñan con un país mejor. De apoco más de siete mil compañeros vamos poblando una de las arterias que desemboca en Plaza Dos Congresos. Nuestra querida Central de Trabajadores Argentinos en su conjunto (organizaciones sindicales, sociales, ocupados y desocupados del todo el país) nuevamente sale a la calle a ensuciar sus pies con el barro de la historia y de esta forma luchar por la implementación y la puesta en marcha como agenda parlamentaria para el 2010 del Blindaje Social (prohibición de los despidos sin causa; creación un Seguro de Empleo y Formación universal, revisión de la formula de la movilidad jubilatoria; protección de los puestos de trabajo en las empresas recuperadas, libertad y democracia sindical, defender la implementación de la asignación universal por hijo), el cual es una de las reivindicaciones y banderas de nuestra Central. Pero además marchamos para demostrar a los sectores de poder, y a aquellos que se encuentran “segados” por las migajas electorales que supieron conseguir, que la unidad de la clase trabajadora sigue fortaleciéndose. Que no nos van a doblegar fácilmente, que lucharemos por el país que soñamos.
“Tanto nos han cagado a palo que lo único que nos queda por el momento es resistir”, era la consigna noventista. Ese resistir ahora se debe y se ha transformado en una ofensiva, la de defender aquellas cosas que como pueblo, lentamente, fuimos consiguiendo y no solamente quedarnos con eso. Se trata de construir el país que soñamos, de tomar la bandera de la patria grande, de aprovechar esta posibilidad histórica que tienen los pueblos Latinoamericanos, y que tenemos como nación, de ser verdaderamente libres. Recuperar las historias de luchas que en nuestro continente tienen tantos años como su mismo “descubrimiento”. Descubrir que somos millones los que soñamos con un país soberano y que en la unidad de esos millones se encuentra la fuerza que nos hará verdaderamente libres. Por eso creemos en la unidad del campo popular, por eso luchamos y trabajamos para que esa unidad, “porque somos autóctonos de cualquier gobierno, pero no neutrales” -como lo expresa Hugo Yasky, secretario general de CTA- y sabemos reconocer los avances logrados, los cuales fueron llevados a la práctica porque existe organización de los sectores populares y no estamos dispuentos a perder los derechos que al organizarnos hemos conseguido. Fiel ejemplo es la nueva Ley de Medios o la Asignación Universal por Hijo.
Por esas razones marchamos, caminamos, recorremos barrios, hacemos actividades sociales y culturales. Por esas razones reivindicamos a lo político como una de las herramienta, quizás la más importante, que tienen los pueblos para lograr la transformación de la realidad y no como una mercancía que usan ciertos personajes para enriquecer sus bolcillos.
Marchamos porque somos hijos de aquellos ríos de esperanza, luchas y sueños, que recorren nuestra querida Latinoamérica.
Marchamos, por nuestras familias, por nuestros compañeros, por nuestros derechos y por que creemos que los que hicimos tantas cosas y seguimos haciendo, deben ser dueños de todas esas cosas. Sin vacilaciones, marchamos.
Marchamos porque el pueblo debe demostrar, como demostró y se manifestó en contra de la dictadura en el 76, en contra de la hiperinflación en el 89, en contra de las privatizaciones en el 90 y en contra del desmoronamiento de nuestra nación en el 2001, que no quiere ver por la ventana como se lo manipula, se lo extorsiona y roba, que no guarda las esperanzas en un pozo oscuro y que a pesar de haber sido “cagado a palo” sabe proteger el fuegoa pesar de haber soportado heladas.
Marchamos porque estamos convencidos de que la realidad se transforma con más democracia, con discusión de ideas políticas, con educación y salud pública. Conceptos que deben materializarse y estar al servicio del pueblo y no de los poderes económicos.
Marchamos porque todavía sentimos dentro la llaga punzante del dolor, dolor por los tantos y tantos compañeros desaparecidos, dolor que no nos inmoviliza sino que se transforma en rabia esperanzadora. Desaparecidos que el sistema obligo a tapar con pintura blanca para que sus frases de protesta, que en otros tiempos cubrieran los muros de la ciudad, no sean jamás vistas. Marchamos porque somos nosotros la lluvia que de tanto golpear los muros va disolviendo la pintura blanca y poquito a poco aparecen las porfiadas palabras.
Marchamos porque es ahora cuando hay que profundizar la concientización, la organización y la movilización de la clase trabajadora. Porque exigimos libertad sindical, porque creemos que somos nosotros -los trabajadores, el pueblo- desde nuestra conciencia de clase los dinamizadores de los nuevos vientos que recorren nuestro país.
Marchamos porque nuestra central es nuestra principal herramienta política de transformación de la realidad. Marchamos porque siempre estuvimos y por eso tenemos que seguir estando. Porque queremos que nuestros hijos coman en sus casas, con sus padres; porque no queremos planes sociales, sino trabajo digno; y porque necesitamos la unidad popular para luchar por una justa distribución de la riqueza.
Marchamos porque somos CTA, porque sentimos que un país diferente es posible, que la realidad puede ser transformada, que merecemos y podemos vivir en una sociedad justa, soberana e inclusiva, pero para poder transformar ese merecer en realidad debemos apelar a lo que siempre hemos apelado como pueblo, la organización del campo popular. Marchamos porque somos CTA, porque entendemos que nuestro lugar es estar en la calle, con los compañeros y compañeras, con el pueblo y no con los Macri, la Sociedad Rural y los Tinelis.
Marchamos porque somos CTA, porque siempre estuvimos y porque no nos confundimos y estamos en el lugar donde la historia de lucha de nuestros pueblos nos demanda estar.

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