miércoles, 27 de enero de 2010

CELEBRACIÓN DEL ENCUENTRO

La sombra del paraíso es, desde hace varios domingos, casi el único abrigo fresco en el barrio. Allí, al costadito de una de las cisternas de agua y del horcón que, convertido en mástil, suelta al viento la celeste y blanca de Nuestra Argentina que junto a la de Nuestra Central danzan la danza de los vientos del Villa Sur Oeste. En ese rinconcito del barrio vamos pariendo nuevos sueños. Sobre lo verde y sentados en ronda, vamos soltando nuestra palabra, eso que sentimos y pensamos. Y junto a los vecinos continuamos dando forma y construyendo ese espacio de encuentro colectivo nacido en mayo del 2008, la Copa de Leche-Comedor “La Paloma en la Flor”.

Andar con otros
Si uno recorre los barrios de Rafaela, o los pueblos de la zona, aún hoy se encuentra con clubes que alguna vez fueron los brazos que abrazaban los sueños y los sentimientos de cada uno de los vecinos que a él se acercaban. Al hablar con los abuelos, uno se entera de que “ir al club” era algo más que juntarse a hacer algún deporte. Era algo más que la pasión vacía por una camiseta, bandera o colores. El club era el espacio de celebración en el cual se forjaba el vínculo fraterno con los otros, donde nacían las gauchadas y el saber que siempre alguien te podía “dar una mano”. Destino común y solidaridad.
Fruto de nuestro andar con otros, y pariente de aquel andar de los clubes de nuestros abuelos, este domingo nació en la Villa Sur Oeste un nuevo sueño. Una nueva lucha. Pequeña, pero nuestra. Nacida al calor del diálogo junto a los vecinos: la Cancha de Bochas de la Copa de Leche-Comedor “La Paloma en la Flor”. Junto a ella construiremos también la mesa en torno a la cual se reunirá el grupo de mujeres a dialogar sobre sus problemáticas. Y será la sombra del paraíso la que dará su abrigo fresco al nuevo sueño. La mesa estará ubicada debajo del árbol, y la cancha de bochas ha comenzado a nacer a un costado de ese verde reparo.

Palas, tierra, maderas
Las averiguaciones en torno a la cancha de bochas vienen girando como tema de conversación desde poco más de dos fines de semana. Las ideas sobre cómo debe realizarse la cancha fueron varias, en cuanto a las medidas coincidimos en que sería de tres metros por quince.
Desde la mañana temprano, ni bien llegamos al barrio, nos pusimos a trabajar en el armado. Un grupo se encargó de desarmar pales de madera para fabricar el cerco de la cancha, mientras otro grupo marcaba las dimensiones y comenzaba a carpir el terreno.
A la vez, el resto de los cumpas ponía en marcha la cocina, menú: fideos con salsa y carne.
Poco a poco se fueron arrimando los vecinitos y las vecinitas. Algunos, los más grandes, se sumaron a trabajar. Otros, después de contemplar por un rato el trabajo, se reunieron en el rancho de la Copa a jugar al tuti-fruti.

Un barrio lleno de pájaros
Tras el almuerzo, continuamos trabajando en la cancha de bochas, y junto a los chicos seguimos jugando y dibujando. Mientras transcurrían las dos actividades, se arrimaron algunos familiares de Cheli, uno de los vecinos que el domingo trabajó junto a nosotros. Con ellos regresó César, que tras ir a su casa a almorzar volvía para continuar con el trabajo. Fue allí cuando salió un nombre posible para la canchita: “La Calandria”. La razón es que, mientras carpíamos, sobre el terreno se posaron dos calandrias que Cheli, tenía como mascotas y que liberó hace un tiempo. Las reconocimos porque ambas tienen un anillo en una de sus patitas.

Por delante
Aprovechando la ronda creada por lo chicos para tomar la leche, nos reunimos junto a ellos y organizamos el trabajo para el domingo próximo. En el aire flota un aroma nuevo. Nos vamos transformando y nuestra Copa se va transformando también. Quedamos reflexionando sobre este nuevo espacio de encuentro colectivo que comienza a nacer en la Villa Sur Oeste. Ya hay anuncios sobre la realización, casi obligatoria, de torneos de bochas en el barrio.
Seguimos caminando y celebrando el encuentro, con la esperanza y la certeza de que en la lucha cotidiana vamos forjando un destino común y solidario.

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