lunes, 11 de enero de 2010

CHASCARRILLOS

“Pura cháchara” decía la abuela cuando golpeaban la puerta para prometer lo jamás cumplido. En las barriadas de pobreza extrema, los personeros del poder sólo se acercan a realizar promesas. Los chascarrillos son varios, desde la vivienda propia, la electricidad en el barrio, hasta el presunto ingreso del camión para la recolección de la basura. Es sabido que sus intenciones non santas no tienen que ver con las mejoras especificas en el barrio, sino que están más relacionadas con `testear` el trabajo que se está realizando para revelar en que lugar rociar con sal, para que no crezca.
Su hipermetropía aguda los hace ingresar en el barrio con un discurso muy pobre en palabras y conceptos, con las excusas de siempre y enojados de los que allí vamos organizados todos los domingos. Aluden diferencias, pues son claras, y los vecinos lo saben. Por ello a unos les dan el ‘pire’ y a otros nos reciben cálidamente. Con unos saben que casi nada se puede hacer, con nosotros saben que podemos construir, soñar, caminar juntos, luchar juntos por un lugarcito mejor, al menos, por un barrio mejor. Y es así que ahora decidimos hacer la cancha de bochas, como antes decidimos hacer más grande nuestra copa-comedor para que sirva también como un primer centro de evacuados en caso de inundaciones, por eso es que luchamos por tener agua potable como corresponde a cada ser humano, y dejar de envenenarnos con los tanques australianos rociados de glifosato. Pequeñas pero importantes cosas que hemos conseguido en este breve tiempo en que estamos trabajando junto a los vecinos, mientras que ellos, saben que hace más de 11 años que la Villa Sur Oeste existe, pero recurren siempre a los mismos chascarrillos para no dejar que otros hagan. Sabemos que les molesta y sabemos que los molestamos, como también sabemos que una patria justa y liberada se construye día a día en el territorio. El conflicto de intereses existe, la contradicción sigue siendo la misma.

La llegada
Reunidos en La Casa un grupo de compañeros partimos temprano hacia la Villa, mientras otros partieron de puntos más cercanos. Ya en la copa-comedor nos repartimos las tareas, unos en cocina, otros de recorrida por el barrio, todo eso claro, luego de tomar unos mates tranquilos con la compañera Silvia que nos esperaba desde el amanecer.
La mañana amenazó varias veces con llover, mojó un poco, hizo barrito, pero cuando las mujeres salieron de recorrida las nubes se abrieron y el sol salió levantando el calor de entre el césped húmedo. Más tarde, llegarían los juegos: cuentos, dibujos, pinturas, cartas; y el almuerzo: arroz, pollo, salsa y tortas fritas para acompañar.
Mientras César nos contaba las peripecias de la semana, el encuentro con los personeros, también datos más felices como las changuitas que tuvo entre semana, la averiguación sobre las bochas, y sus preferencias radiofónicas.
Después de limpiar los platos, cubiertos, ollas, fuentes, vasos, mesa, etc, el calor nos invitó a la sombra de los paraísos delanteros del terreno de la copa, donde conversamos con los grandes y jugamos con los chicos. A pesar del calor se hicieron presentes los juegos como la soga o la pelota, la corrida y cuando desplegamos un mapa gigante de nuestra Argentina donde estaba detallada cada provincia empezamos a decir donde habíamos nacido cada uno y a describir esa provincia. “En Formosa hace mucho calor, hay mucha sequía. Nosotros teníamos chivos, caballos, chanchos” describió Gilda. “Coronel Dugraty (Chaco), donde yo nací, antes era un pueblo chiquito, ahora ya es una ciudad, es re grande. Lo que más hay es algodón, allá se cultiva todo algodón. También hay sequía y pobreza”, refirió Silvia.
“En Formosa también hay mucho algodón”, recordó Gilda.
Después Fany contó sobre su pueblo, lo mismo hizo Leo, Ale y Martín, mientras que Brian y Gastón relataron su paso por San Nicolás.
Hasta la llegada de la leche con las tortas fritas nos quedamos hablando sobre las características de la provincia donde nació cada uno, la flora, la fauna, lo que se produce, características hogareñas, de paisajes, entre otras.

El campo y su negreo
Una camioneta blanca apareció, vinieron a avisarle a César de la changa dominical, varios fardos al hombro hasta entrada la noche. Si no llueve y el tiempo lo deja, en la semana habrá algo más por hacer. A pesar de los pesares, un poco de aire puro para estar aliviado en la semana no viene nada mal.

La retirada
Limpiados los vasos y platos de la leche, nos pusimos a reordenar el lugar, hacer la lista de lo que falta para la semana que viene, pasamos por la casa de los Faria donde charlamos un rato, lo mismo ocurrió en la casa de Vero y en la de César y Silvia donde nuevamente nos dieron alimentos de su quintita.
Trabajando para conseguir una coherencia entre la práctica política y la teoría política nos despedimos de los vecinos sabiendo que entre semana con algunos nos veremos, con otros nos volveremos a ver el domingo, pero entre nosotros quedaron compromisos por cumplirse, están las bochas esperando y las ganas de hacer cosas.
Volvemos a la ciudad y el desafío se traslada al centro, donde un grupo de compañeros sale a militar el ciclo de cine 2010 cargados de mística y sueños compartidos, gracias a lo cual ni un personero ni una nota periodística hacen mella a la voluntad de seguir construyendo una alternativa, un “otro mundo posible”.

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