viernes, 5 de febrero de 2010

GUERRA SILENCIOSA

A pocos kilómetros del imperio más grande que haya conocido la humanidad en los últimos tiempos se encuentra la isla de Cuba. Convertida en prostíbulo de soldados norteamericanos a comienzos del siglo pasado. Territorio de reservadas clases adineradas, Cuba fue a mediados del siglo XX escenario de un hecho que demostró al resto del continente que es posible pensar, hacer y sentir la realidad, la historia y la política de otra manera.
La Revolución Cubana marcó un antes y un después en la historia de América Latina, en sus más de quinientos años de resistencia antiimperialista. Esta revolución es un hecho trascendental en la larga pelea que los pueblos venimos dando en este continente desde la llegada de los primeros imperios.
Como respuesta, el 7 de febrero de 1962, EE.UU. comenzó con un embargo económico, comercial y financiero contra Cuba, con el fin de someter al gobierno cubano mediante la miseria de su pueblo.
Este embargo es sin dudas un bloqueo al desarrollo y la evolución de la nación centroamericana, aumentando su restricción tras las reformas de 1999 que impiden entre otras cosas, a cualquier país comercializar con Cuba cualquier producto que en su elaboración contenga componentes o patentes norteamericanas.
En la actualidad el bloqueo ha sido condenado 18 veces por las Naciones Unidas y en la última votación solo contó con el apoyo de EE.UU., Israel y Palaos.
Eduardo Galeano define al bloqueo como un “cerco asfixiante” tendido en torno a Cuba, “una forma de intervención, la más feroz, la más eficaz, en sus asuntos internos” que “genera desesperación, estimula la represión, desalienta la libertad. Bien lo saben los bloqueadores…” *
Este fue el tema abordado el pasado martes 2 de febrero en la proyección de “Bloqueo, la guerra contra Cuba” documental dirigido por Daniel Desaloms bajo la investigación periodística de Carolina Silvestre.
La proyección de este documental, sirvió para concluir posteriormente entre los presentes en la necesidad de ver la otra cara de una misma realidad tantas veces contada por los grandes medios.
Bajo las entrevistas llevadas a cabo a los diferentes ministros y cancilleres del gobierno cubano, como así también a ciudadanos residentes en la isla, el documental permite aproximarnos al nivel de resistencia que los compañeros de ese hermano país llevan adelante con entereza y convicción desde hace poco más de cuatro décadas.
Durante el debate, diversas opiniones fueron surgiendo respecto al film como a la temática del mismo. Entre ellas, la idea del documental como propaganda del gobierno cubano, la importancia de la película como contra información a lo habitualmente recibido sobre el tema esto es, el rol de los medios respecto al tratamiento del tema y sobre todo el papel ideológico y cultural del mensaje que percibimos.
Finalmente, para concluir, Eduardo Galeano nos hace reflexionar nuevamente sobre la temática. El escritor uruguayo nos dice: “¿En Cuba hay privilegios? ¿Privilegios del turismo y también, en cierta medida, privilegios del poder? Sin duda. Pero el hecho es que no existe sociedad más igualitaria en América. Se reparte la pobreza: no hay leche, es verdad, pero la leche no falta a los niños ni a los viejos. La comida es poca, y no hay jabones, y el bloqueo no explica por arte de magia todas las escaseces; pero en plena crisis sigue habiendo escuelas y hospitales para todos, lo que no resulta fácil de imaginar en un continente donde tantísima gente no tiene otro maestro que la calle, ni más médico que la muerte…
“…La pobreza se reparte, digo, y se reparte: Cuba sigue siendo el país más solidario del mundo. Recientemente, por poner un ejemplo, Cuba fue el único país que abrió las puertas a los haitianos fugitivos del hambre y de la dictadura militar, que en cambio fueron expulsados de los Estados Unidos…” *

* Tomado de: Eduardo Galeano, Ser como ellos y otros artículos, Siglo Veintiuno Editores, México, 1992.

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