Nunca más un mundo sin nosotros
Bajo las sombras nace un movimiento caminante, en medio de una única manera de interpretar el mundo, nace para quedarse, para retrucar la apuesta de que es posible un cambio, una transformación de lo injusto. En pleno auge neoliberal, México vuelve a ser territorio de revolución, de resistencia.
El EZLN se gesta como un ejercito del y para el pueblo, armado, dispuesto a combatir por “un mundo en el que quepan todos los mundos”.
Nace para quedarse, cuando nadie lo esperaba para reavivar la lucha de los caídos. Cubren sus rostros no para ocultarse sino para ser vistos. Reclaman por tierra, educación, libertad y trabajo.
Son el pueblo, las mayorías, que pelean por hacer escuchar su palabra, por defender su dignidad, por aparecer en un mundo que los quiere hacer invisibles.
Es el pueblo contra la opresión, la injusticia, se suman largo río de luchas que nuestra historia arrastra desde hace más de quinientos años. Su identidad lleva un solo nombre, su causa es una sola, su pelea es común. No hay lugar para personalismos, la identidad de su líder ocupa la atención del poder que busca esconder su verdadero sentido de ser, de estar, de resistir.
Proyección
“Caminantes” es el nombre del documental que proyectamos el pasado martes en el ciclo de cine – debate “Esperanza, Luchas, Horizontes” que organizamos desde CTA. Su historia narra los días que anteceden a la llegada del movimiento zapatista a un pequeño poblado indígena en el estado de Chiapas, al sur de México. La inminente llegada de los “caminantes” es anunciada a la comunidad, que prepara especialmente su recibimiento como una luz de esperanza en el camino.
La película, permite reflexionar una variedad de aspectos históricos, políticos y sociales. Ayuda a entender de otra manera una realidad acontecida en nuestra patria grande.
Durante el debate, se abordaron interesantes planteos que hace el Sub comandante Marcos acerca de cómo su movimiento comprendió que la vía para lograr sus proclamas no eran las armas sino la batalla en el campo ideológico, el apoyo cada vez mayor de los indígenas y desenterrar, resurgir progresivamente sus costumbre, su sentido de pertenencia y su cultura.
La actividad sirvió para agregar un aspecto más de la pelea constante que como pueblos damos en estas tierras desde la primera invasión y opresión con la llegada de los españoles hasta la actualidad y defender la consigna de que “junto a otros, otro mundo es posible”.
El EZLN se gesta como un ejercito del y para el pueblo, armado, dispuesto a combatir por “un mundo en el que quepan todos los mundos”.
Nace para quedarse, cuando nadie lo esperaba para reavivar la lucha de los caídos. Cubren sus rostros no para ocultarse sino para ser vistos. Reclaman por tierra, educación, libertad y trabajo.
Son el pueblo, las mayorías, que pelean por hacer escuchar su palabra, por defender su dignidad, por aparecer en un mundo que los quiere hacer invisibles.
Es el pueblo contra la opresión, la injusticia, se suman largo río de luchas que nuestra historia arrastra desde hace más de quinientos años. Su identidad lleva un solo nombre, su causa es una sola, su pelea es común. No hay lugar para personalismos, la identidad de su líder ocupa la atención del poder que busca esconder su verdadero sentido de ser, de estar, de resistir.
“Caminantes” es el nombre del documental que proyectamos el pasado martes en el ciclo de cine – debate “Esperanza, Luchas, Horizontes” que organizamos desde CTA. Su historia narra los días que anteceden a la llegada del movimiento zapatista a un pequeño poblado indígena en el estado de Chiapas, al sur de México. La inminente llegada de los “caminantes” es anunciada a la comunidad, que prepara especialmente su recibimiento como una luz de esperanza en el camino.
La película, permite reflexionar una variedad de aspectos históricos, políticos y sociales. Ayuda a entender de otra manera una realidad acontecida en nuestra patria grande.
Durante el debate, se abordaron interesantes planteos que hace el Sub comandante Marcos acerca de cómo su movimiento comprendió que la vía para lograr sus proclamas no eran las armas sino la batalla en el campo ideológico, el apoyo cada vez mayor de los indígenas y desenterrar, resurgir progresivamente sus costumbre, su sentido de pertenencia y su cultura.
La actividad sirvió para agregar un aspecto más de la pelea constante que como pueblos damos en estas tierras desde la primera invasión y opresión con la llegada de los españoles hasta la actualidad y defender la consigna de que “junto a otros, otro mundo es posible”.



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