El domingo fue una mañana oscura con el cielo encapotado, en la villa sur oeste, en donde junto a los vecinos del barrio estamos construyendo desde hace mas de dos años la copa de Leche la Paloma en la Flor.Poco a poco los compañeros de la CTA íbamos llegando al barrio, el temor de la lluvia que estaba latente. Mientras nos acercábamos nuestra copita íbamos conversando con los vecinos sobre las problemáticas del barrio, como por ejemplo el mal estado del camino, la gran cantidad de pastos que ha crecido debido a las grandes lluvias de los últimos meses. También charlábamos sobre el inicio de las clases y la falta de plata para comprar los útiles para que los pibes puedan ir a la escuela.
Este tema de la educación nos generaba muchas interrogantes, ya que pensábamos, ¿por qué en nuestro país y, más precisamente en nuestra ciudad hay pibes que todavía no saben si van a ir a la escuela por falta de útiles? Y surgía de ahí la importancia de la avanzar en la lucha por la distribución de la riqueza, pero no solo de la riqueza material o económica, que es muy importante ya que permite satisfacer las necesidades materiales básicas, como por ejemplo la comida, cosa que en los últimos tiempos se ha avanzado; pero también es fundamental, en nuestro país, poder avanzar en una distribución del conocimiento más equitativa.
Distribución del conocimiento que permita construir establecimientos educativos de donde puedan emergen los diversos conocimientos y saberes que existen en la realidad, no solo el pensamiento hegemónico, técnico, científico al cual estamos acostumbrados. Sino conocimiento que configure subjetividades verdaderamente descolonizadas y des-alienadas en donde la construcción del pensamiento y la conciencia crítica sea un objetivo central de la educación, para que todos los pibes y pibas puedan comprender críticamente su realidad y por ende modificarla.Mientras conversábamos esas cosas, algunos íbamos realizando la comida y otros hacíamos las tareas con los pibes, así fue llegando el mediodía y también la lluvia, la cual por suerte fue poca y nos permitió poder salir a la calle a jugar después de comer.
Después de jugar y hacer la tarea, cosa que durante la semana planificamos con los compañeros de la CTA, para que las actividades y los juegos que hacemos tengan una finalidad y un objetivo claro, fuimos a tomar la leche y comer las facturas con los chicos. Para ese momento ya el cielo se había abierto un poco y dejaba pasar algunos rayos de sol.Así poco a poco fue llegando la tardecita y nos fuimos yendo del barrio, con la convicción de que es cada vez más necesario poder avanzar y profundizar los procesos organizativos nos solamente en los barrios sino en todos sectores sociales para construir una correlación de fuerzas suficientes y poder luchar con más posibilidades por una mayor distribución de la riqueza tanto material como simbólica.



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