miércoles, 10 de marzo de 2010

LA IRA DEL LABURANTE, LA EXPRESIÓN DEL ARTISTA

Las malas rachas suelen poner de muy mal humor a las personas que han dedicado su vida a través del trabajo y el esfuerzo que cada conquista requiere. Les traigo el ejemplo de un trabajador que yo conozco, que se esfuerza día a día por las cosas que quiere y anhela, y suele decir con total convicción, “a nosotros, los pobres, nos cuesta mucho llegar a tener algo y por eso tenemos que valorarlo y cuidarlo, porque no sabemos si lo vamos a volver a tener”. Repite a diario las historias que constituyen su vida, que lo hacen a él ser como es. Cuenta con entusiasmo como su padre, hombre del trabajo si los hay, destinaba horas y horas en el campo, bajo cualquier condición climática para traer la comida a su mesa.
Claro que no estoy hablando de terratenientes, ni campesinos de ciudad, hablo de lo que en ambiente de campo se denominan “puesteros” o empleados de chacra, familias enteras que siendo empleadas por los dueños de los campos han dedicado gran parte de su vida, su familia, su salud y sus sueños en nombre del trabajo.
Entonces nos encontramos con sujetos que saben hacer muchas cosas, pero que sin embargo no han culminado su escuela primaria. Estos hombres, están convencidos que el estudio no es lo “suyo” y dicen a sus hijos “vos estudia, yo no, porque soy burro y no sirvo para eso, yo me defiendo más en otra cosa”.
Su componente moral y ético es intachable, su calidad humana también, “en el campo había que ayudarse unos con otros los vecinos” sino “te agarra una desgracia y a veces no estábamos en casa y quien te ayuda”. Cada vecino está a una distancia de aproximadamente veinte kilómetros y sin embargo la solidaridad y el respeto eran muy fuertes entre si.
Muchos de los hijos y nietos de estos hombres ya no son hombres de campo, han nacido en las zonas urbanas, y desarrollado su vida como tal. Han sido formados bajo una lógica destinta en todos sus aspectos, educativos, políticos, etc. Contienen mucho de los horrores humanos que estos tiempos ameritan y cargan consigo lo que traen de sus padres y abuelos, pero sin embargo conservan la educación y el respeto por los demás que sus padres les han sabido trasmitir muy bien.
El artista expresa a través de su trabajo una idea, esfuerzo mental y técnico que amerita reconocimiento de selectos evaluadores que con alma culta se deleitan ante las obras. Entonces, la obra de arte es la expresión de un artista, es decir de una persona que práctica o cultiva alguna de la bellas artes, de un artesano.
Esfuerzo, constancia, estudio, son muchas de las características que el film proyectado el pasado martes en el Ciclo de cine “Esperanza, Luchas, Horizontes” hace referencia. “Pollock” muestra a un pintor que en busca de su prestigio como artista recorre un camino para llegar al reconocimiento como tal. Lo consigue en base al esfuerzo, pero derrumba su construcción cuando llega a la cima que tanto le costo escalar.
El alcohol, la fama, mujeres provocan una desviación en sus objetivos que finalmente terminan con su vida en un accidente de transito producto de los excesos.
A diferencia del trabajador que yo conozco, para este artista el esfuerzo no significa lo mismo y sin dudas que jamás pudo entender lo que el valor de las conquistas significa para el trabajador que yo conozco.

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