A las diez y media volvimos porque había pautada una reunión con los vecinos para organizarse para reparar el camino. Debido a las últimas lluvias se fue rompiendo y ya casi no se puede entrar.
Desde el oeste venía uno de ellos, junto a sus hijas y su mujer, ella traía una bicicleta con el carro y varios baldes para llenar en la cisterna de agua. Viven muy lejos, más adentro del barrio y deben caminar mucho para obtener agua potable para poder beber con toda su familia.
Tímidamente se acercaron al rancho donde con los chicos nos divertíamos con juegos de mesa. Detrás de ellos fueron llegando el resto. Los más chicos desocupamos el comedor donde comenzó el debate. Cada vecino y cada vecina pudieron dar su opinión, y discutir sobre posibles soluciones al problema. Al finalizarse la reunión, una de las compañeras del barrio dice una frase simple pero de fundamental importancia “tenemos que estar unidos, eso es lo que tenemos que hacer”.
En pocas palabras resumió el eje del problema, hay gente que se beneficia de que ellos estén peleados por pequeñas diferencias, que se beneficia de su desorganización y desconfianza entre ellos mismos. Pero, después de algunos encuentros, los vecinos descubrieron esta estrategia y ahora tienen claro que el secreto es estar unidos.
Llegó la comida. Un rico guiso nos esperaba en la mesa, nos lavamos las manos y nos sentamos a degustar ese riquísimo arroz con salsa y carne.
Los temas de conversación fueron el comienzo de las clases y las expectativas que esto despertaba en ellos. Charlamos un poco encubiertamente de lo importante que era que ellos vayan a la escuela y puedan concluir la educación primaria y luego realizar la secundaria. Con las madres presentes comenzamos a realizar el listado de útiles que cada niño necesitaría para comenzar, y luego, recorrimos el barrio para que a cada uno le llegue lo que realmente necesita. Esa misma tarde, en el barrio Villa Rosas se realizaba un festival de Rock- Danza y Teatro solidario, en el que se juntaban justamente los útiles escolares.
Entrada la siesta, el sol comenzaba a ser más fuerte por lo que necesitamos estar bajo techo. Entonces, comenzamos la actividad planeada para la tarde. Imaginamos junto a los chicos una actividad para darle comienzo a la semana de la memoria, verdad y justicia que organizaremos en marzo. La idea que surgió fue muy linda. Los chicos pintaron dibujos del barrio y del comedor-copa de leche la paloma en la flor, para presentarlos el domingo 20 de dicho mes. Siguiendo la idea de integrar las diferentes expresiones artísticas, a las pinturas le incorporaremos música y danza que ellos mismos producirán, actividad que queda pendiente para el próximo domingo.
Después de varias horas de pintar, de crear, de expresar lo que cada uno veía en estos espacios, se empezó a sentir el aroma de una rica chocolatada. Lo que apuró nuestro arte y comenzamos a ordenar para poder disfrutarla. En pocos minutos estábamos todos sentados, compartiendo nuevamente una merienda de leche y torta fritas.
Carreras, huevo- podrido y el famoso “alto pelota” fueron los juegos protagonistas de los que siguió de la tarde. Mientras tanto comenzaban a acercarse los hombres para comenzar con el arreglo del camino. El compromiso y el honor de la palabra se hacían presentes nuevamente y nos demostraban que siguen siendo característicos de nuestros pueblos. Solo hay que encontrar o crear ese proyecto justo para poder abrazarnos y demostrar nuestro compromiso y lealtad.
Desde el oeste venía uno de ellos, junto a sus hijas y su mujer, ella traía una bicicleta con el carro y varios baldes para llenar en la cisterna de agua. Viven muy lejos, más adentro del barrio y deben caminar mucho para obtener agua potable para poder beber con toda su familia.
En pocas palabras resumió el eje del problema, hay gente que se beneficia de que ellos estén peleados por pequeñas diferencias, que se beneficia de su desorganización y desconfianza entre ellos mismos. Pero, después de algunos encuentros, los vecinos descubrieron esta estrategia y ahora tienen claro que el secreto es estar unidos.
Llegó la comida. Un rico guiso nos esperaba en la mesa, nos lavamos las manos y nos sentamos a degustar ese riquísimo arroz con salsa y carne.
Los temas de conversación fueron el comienzo de las clases y las expectativas que esto despertaba en ellos. Charlamos un poco encubiertamente de lo importante que era que ellos vayan a la escuela y puedan concluir la educación primaria y luego realizar la secundaria. Con las madres presentes comenzamos a realizar el listado de útiles que cada niño necesitaría para comenzar, y luego, recorrimos el barrio para que a cada uno le llegue lo que realmente necesita. Esa misma tarde, en el barrio Villa Rosas se realizaba un festival de Rock- Danza y Teatro solidario, en el que se juntaban justamente los útiles escolares.
Después de varias horas de pintar, de crear, de expresar lo que cada uno veía en estos espacios, se empezó a sentir el aroma de una rica chocolatada. Lo que apuró nuestro arte y comenzamos a ordenar para poder disfrutarla. En pocos minutos estábamos todos sentados, compartiendo nuevamente una merienda de leche y torta fritas.



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