martes, 13 de abril de 2010

ORGANIZAR-NOS, PLANIFICAR-NOS Y EDUCAR-NOS

La jornada en la copa “Estrella Azul” empieza con los saltos de los pibes que intentan no caerse con la soga que giran los compañeritos de Barranquitas. El sonido de de la soga golpeando la tierra de las calles, las risas y retos que se generan en el transcurso del juego llaman a quienes aún no salen de sus casas a arrimarse a las actividades. Paralelamente hay pibes que de sus bolsillos sacan canicas, en un gesto que desafía al resto a un duelo en medio de esa polvareda.
Así avanza la fría mañana, hasta que tomamos la leche y comemos. Luego seguimos los juegos en el patio de Vane. Tres formas diferentes de divertirse se hacen presentes, unos por un lado pateaban la pelota, otros seguían saltando la soga, y los otros pibitos, futuros bocheros, se agrupaban en un rincón donde quien arrimaba mejor era el campeón.
Estos juegos y actividades que fueron en su gran mayoría por iniciativa propia de los pibes, van afianzando cada vez más los lazos de confianza y cariño entre el grupo de compañeritos del barrio y nosotros. Calidad en la relación del grupo de la copita “Estrella Azul”, que se va construyendo cada mañana que compartimos y con cada gesto que nos hacemos. Calidad fundante para el espacio y para toda actividad que se lleve a cabo.
Ahora bien, esta forma particular de relacionarnos, creada en primera instancia a través del juego y la recreación, puede dar pie, si es que nos lo proponemos, a otra forma trabajo educativo con ejes y temáticas dinámicas, que acompañada siempre de la recreación, inviten a pensar horizontes más lejanos, y nos permitan avanzar concretamente hacia estos. Era un poco lo que nos pasaba con el trabajo de la huerta de la copa “Estrella Azul”, la que nos permitió acercarnos de manera distinta a los compañeritos, intercambiar posibles soluciones ante problemas que nos ponía el modo de cuidar de la huerta, establecía en el grupo responsabilidades compartidas que gradualmente iban siendo asumidas. Además por la característica del trabajo con la tierra que no es inmediato, otorgaba el tiempo suficiente para que nos vayamos apropiando de a poco de la huertita “planta-comidita”. Por ultimo este trabajo y esta experiencia que íbamos labrando juntos, servía como eje para articular actividades recreativas y educativas vinculadas con la tierra y la misma huerta que teníamos a tan solo a pasos.
Reforzar el sentido educativo del trabajo en las copas, significa a grueso modo, planificar y organizar las actividades periódicas que realizaremos, de manera coherente y manteniendo como brújula las ideas y objetivos que se han debatido y se irán debatiendo como organización

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