La falta de gas que aqueja a la ciudad en estas últimas semanas nos obligó a salir de la cocina para hacer la leche en el patio. Ramas, pastos, troncos de quebracho y la parrilla prestada gentilmente por el vecino anunciaban el inicio del fuego. Para calentar la leche y mantener la llama viva de la esperanza para este Mundial 2010.
Así fue que mientras Vane acompañada por Dani encendieron el fuego, prepararon la leche, vertieron cacao y azúcar hasta logar una exquisita mezcla que se corroboraría minutos más tarde, otro grupo armaba dos equipos de fútbol, se buscaban nombres mundialistas y el pitazo iniciaba una mañana futbolera.
Todos queríamos ser Argentina, todos queríamos ser Messi, Verón, Mascherano, Heinze, Tevez y hasta algún fanático buscando emparentar el jugador con el club quería ser el “Chino” Garcé. Entre esta mezcla de jugadores, uno de nuestros compañeros no aspiraba ser ningún jugador argentino, por el contrario, tiraba nombres que algunos conocíamos y otros no. Claro era el “Chileno”, nuestro querido Nicolás oriundo del siempre húmedo y fresco Puerto Montt, al sur de Chile, ciudad de pescadores y paisajes inolvidables.
Luego de trámite parejo el equipo nuestro (que integraba el “Chileno”) salió derrotado de la cancha por un combinado exclusivamente argento, que en la pelota del final -y no de cabeza- encontró el gol que le dio la victoria. El premio fue la mesa servida. La leche y las facturas nos esperaban para llenar el estómago, recomponer energía y ver como nuestro combinado nacional haría gala de buen fútbol en su primera intervención en Sudáfrica.
Nosotros despacito regresamos a casa, nos acomodamos frente al tele junto a algunos amigos y le dedicamos el triunfo a nuestro compañero Chileno, deseándole que el miércoles tengan igual suerte. Y podamos festejar no sólo el triunfo del combinado Chileno, que dirige Marcelo Bielsa, sino que nos encuentre festejando junto a los Trabajadores de la Educación, la recuperación del Sindicato Departamental y la amplia victoria de la conducción Provincial. Palpitando un jueves de victoria y responsabilidad…



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