lunes, 19 de julio de 2010

CONSTRUYENDO UNA ALTERNATIVA

Otra mañana fría en Rafaela pero mucho más fría en la villa sur oeste, lugar en donde el llano campo es el paisaje dominante, lo que hace que el viento frío proveniente del sur sea mucho más intenso. En esas condiciones parece mentira que gente viva sin ninguna amparo más que sus humildes casas construidas de chapas, sin luz, sin gas, calentando sus cuerpos con métodos precarios y peligrosos.
Esas condiciones de vida demuestran lo injusto de este sistema, en donde un número muy grande de ciudadanos están excluidos directamente de todo. Está injusticia, eje central de la acumulación capitalista,es denomina por Boaventura Sousa Santos “Fascismo Social”. Según el autor portugués “las fuerzas fascistas actúan globalmente para mostrar que sólo es viable una democracia de muy baja intensidad (sin capacidad de redistribución social), confinada a la alternativa: ser irrelevante (no afectar a los intereses dominantes) o ser ingobernable. En vez de promover el fascismo político, promueven el fascismo social. No se trata del regreso al fascismo del siglo pasado. No es un régimen político, sino un régimen social. En vez de sacrificar la democracia a las exigencias del capitalismo, el fascismo social promueve una versión empobrecida de la democracia que vuelve innecesario, e incluso inconveniente, el sacrificio. Se trata, por tanto, de un fascismo pluralista y, en virtud de ello, de una forma de fascismo que nunca ha existido.El fascismo social es una forma de sociabilidad en la que las relaciones de poder son tan desiguales que la parte más poderosa adquiere el derecho de veto sobre las condiciones de sostenibilidad de vida de la parte más débil. Quien está sujeto al fascismo social no vive en la sociedad civil; vive realmente en un nuevo estado de la naturaleza, la sociedad civil incivil.”
Por ende es central poder construir otras formas de conocer, otras formas de hacer política y fundamentalmente otras formas de habitar el mundo, en donde la racionalidad indolente hegemónica, sea criticada y reemplazada por otra forma de concebir el mundo, porque hoy por hoy estamos en una etapa crítica de la civilización humana, en donde es nuestra obligación poder construir una alternativa a este sistema social criminal, genocida y suicida.
Contra ese fascismo social, hijo de la crisis del capitalismo senil que es más violento y agresivo que nunca, es que nosotros luchamos desde el sindicato, desde las escuelas, con los trabajadores, desde la villa sur oeste, en donde todos los domingos vamos al barrio a poder transformar y transformarnos, poco a poco, con los pibes y con los grandes porque estamos convencidos de que es necesaria la construcción de otra sociedad, y que esa construcción se va a hacer necesariamente de abajo y con los de abajo.
Convencidos de esa construcción con los de abajo fuimos el último domingo a la villa sur oeste, en donde con los pibes continuamos trabajando, durante la mañana con las tareas de la escuela. Luego, después del guiso, seguimos con los trabajos que venimos haciendo con los chicos a partir de cuentos de Eduardo Galeano, en donde vamos observando la historia de la humanidad y en como los hombres se fueron dando cuenta de que la única alternativa para mantenerse con vida era la de la unión y de la organización, metodologías que debemos recuperar en esta etapa historica en la que nos han hecho creer que solamente compitiendo con el de al lado, viéndolo enemigo, es la forma de avanzar, lo que consiste en una de las grandes mentiras del neoliberalismo.
Mientras algunos estaban aprendiendo con los pibes, otros se quedaron en la copa continuando las refacciones que venimos haciendo desde hace un tiempo de manera conjunta con la gente de una iglesia cercana a la copa. Proceso organizativo que creemos necesario porque es central poder avanzar en estas luchas con otros y “laburar” en las cosas que tenemos en común; en otras palabras unir lo que el capitalismo desunió, a partir de la confianza y del respeto por las diferencias y el fortalecimiento de las ideas en común.
Así, poco a poco, el día fue terminando sabiendo que las construcciones sociales son lentas y largas, que es necesario tener mucha paciencia pero fundamentalmente es central tener bien claras las convicciones de que otro mundo será posible. Solo así podemos construir una nueva razón, para así, a partir de esta razón alternativa, poder avanzar en la construcción de alternativas políticas, sociales, organizativa y metodológica para poder transformar la realidad.

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