Luego de la proyección se dio inicio al debate sobre la temática de la película: La droga. Como vemos este problema, ¿Qué hace que los jóvenes estemos tan vulnerables a su consumo?, ¿que nos incita a su búsqueda? Al ver la película era notorio que los personajes de la misma eran adictos, tenían heridas en los vínculos afectivos con quienes los rodeaban, no encontraron nunca en los otros una atención, “una oreja”, ni una voz en la que apoyarse en momentos difíciles. No encontrarnos, ese es el asunto, por que cuando no encontramos “lucecitas” en nuestro camino que nos guíen y nos ayuden, que pueden ser amigos o padres, nos perdemos. Pero a su vez este “encuentro” debe tener un lugar concreto, si no existe es muy difícil poder siquiera propiciar que podamos volver a comunicarnos como sociedad. Es desde esta visión que revaloramos este espacio del Ciclo de cine-debate “Caleidoscopio” que se realiza todos los jueves en CTA, no solo como “un ciclo solo para ver películas”, sino para hablar y expresarnos, compartir, poner en comunión impresiones y cosas que vimos en la películas, pero también de lo que vivimos día a día, y sobre todo saber que las cosas que no nos gustan de este mundo las podemos cambiar, que no todo está perdido. Alzar la voz y decir: “también nos duele ver a nuestros padres romperse el lomo en el laburo, también nos duele la pobreza y también nos duele que la droga este arrastrando a nuestro amigos a cualquier lado”.



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