lunes, 30 de agosto de 2010

CUIDAR EL FUTURO

Desde la mañana comenzamos a trabajar en algunos juegos de ingenio, laberintos, sopas de letras, nido de palabra, encontrar las diferencias, mientras los changos que tenían tarea las realizaban en el otro costado de la mesa. Es que hacía mucho viento, y si salíamos podía volarse como barrilete el pequeño Joel, bromeaba alguno de los chicos de la copa que con destreza intentaba seguir a la Caro con los origamis con forma de pingüino.
Desde la cocina nos indican que la comida se servirá en 10 minutos, ordenamos la mesa, para seguir trabajando después de la comida, en la olla no queda nada de fideos. Al rato algunos fueron a caminar por la villa en busca de material para reciclar, el que serviría para las actividades en las que aprenderíamos a reutilizar algunas cosas que muchas veces tiramos. Se recolectaron muchas tapitas plásticas de gaseosa y objetos raros que había en el camino. Una vez con los materiales necesarios volvieron a la copa para comenzar a reutilizar y crear objetos nuevos.
La infinita variedad de productos que pueden crearse con desechos solo está limitada por nuestra imaginación. Desde mascaras, juguetes, móviles, collares, maceteros, cartón piedra, adornos para nuestra copa, hasta, juegos de plaza, elementos de construcción de casas (como termo-paneles, chapas, nylon, ladrillo molido para el piso, etc.). Hay que tener en cuenta que gran parte de los vecinos de la Villa- Sur Oeste viven de la recolección de cartón, fierros y plásticos, por lo que los pibes ya están relacionados desde su más temprana infancia con esta práctica que les permite subsistir a ellos y su familia. No resulta difícil asociar el concepto reciclaje con la sub-existencia humana en estos tiempos, consecuencias de la irracionalidad humana. Y es que en tiempos donde se están sufriendo las consecuencias climáticas en todo el mundo, inundaciones, terremotos, rompimiento de la capa de ozono, calentamiento de los glaciares, aumento del volumen de los océanos, variaciones peligrosas en temperaturas alrededor del globo, hacen que la humanidad entera entre en alerta ante esta real amenaza de extinción de la raza humana.
Ha aparecido asi, una especie de voz unánime que lanza un grito de lucha contra las causas del cambio climático, que entre sus consignas "Tenemos solo un mundo", "Todos podemos aportar un granito de arena", "Cuida los recursos naturales", etc., consignas que quizás en su superficie caigan bien, y sean vistas por quienes las recibimos como una buena iniciativa llena de puras intenciones. Pero si te pones a escarbar entre esa voz unánime, y nos fijamos quienes realmente lanzan al aire, como confeti estas consignas, son los mismos que hace décadas viene irracionalizando el uso y explotación de los recursos de todos. Lo que guarda celosamente su discurso es el deseo de que todos sintamos culpa del desastre climático, diluyendo entre la multitud la responsabilidad histórica que cae aplastantemente en el mismo sector explotador y abusador de la naturaleza y los hombres.
Sabemos que el problema es real, que la urgencia nos moviliza a hacer cambios en nuestros hábitos en relación con el único mundo que tenemos. Abordar el reciclaje, desde el asentamiento rodeado de basura, donde el agua con arsénico sacada de las bombas envenenada por los agroquímicos era tomada hasta que logramos conseguir dos cisternas de agua potable, donde las casas se levantan con materiales desechos por otros, donde muchos al no tener otra alternativa, consumen alimentos vencidos desechados otra vez por otros, nos demanda sacarnos los prejuicios dominantes en torno a esta urgencia del cuidado del nuestra hábitat y el Planeta.

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