En la estrofa siguiente, el paranaense canta “No le esquivo la mirada, a este mundo y su dolor, pero desde la guitarra, me parece ver mejor”. La letra del “Negro” parece escrita en la Casa de la CTA, mientras nos reunimos, pensamos las actividades que hacemos cada fin de semana en los barrios, intentamos por acá, por allá, mejoramos esto y luego aquello...
Será porque el “Negro” la escribió mucho antes de que ocurra este sábado y será porque para muchos de nosotros su arte es como una luz brillante que nos alumbra el camino a recorrer y nos acompaña manteniendo el fueguito encendido. Será por eso y por algunas cosas más. Pero este sábado en la “Estrella Azul” la actividad de recreación central fue escuchar música y representar los instrumentos que sonaban en el tema.
La elección de las corcheas y redondas que sonarían estaban en consonancia con los gustos del barrio, con los gustos de los pibes que van a la Copa. Por eso, el “Negro” sirvió de inspiración para imaginarnos la actividad, como sustento teórico, como acto humano, moral, artístico y transformador. Eso mismo que es la cumbia para los pibes del barrio.
Mucho antes de esta actividad que tenia como objetivo trabajar los aspectos más sensibles de los chicos a través de la música y la pintura, corrimos, saltamos, jugamos, nos cansamos y tomamos la leche con unas exquisitas facturas que le donaron al cumpa Nico, tras peregrinar en las madrugadas recogiendo lo que otros tiran. Como señal de agradecimiento a esa dura labor, el panadero le ofrece humildemente el fruto de su trabajo para que lo comparta junto a los pibes de la Copa. Otras veces es la compañera Caro, quien desde lejos recorre en bicicleta varios kilómetros para traernos el alimento santo de cada sábado a la mañana.
Y como cada sábado después de tomar la leche y completar las actividades planificadas más algunas que los propios pibes generan, retomamos el camino a la Casa de la CTA para ultimar los detalles de mañana domingo.



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