lunes, 2 de agosto de 2010

UN POCO DE RUDA PARA ALEJAR LOS MALES

El domingo 1º de agosto comenzó como tantos otros muy temprano. Por la mañana realizamos nuestra habitual recorrida, visitamos a los vecinos y conversamos con ellos en torno a diversos temas aunque el frío fue el protagonista.
Mientras recorremos el barrio los chicos se van sumando a la actividad, algunos siguen camino con nosotros y otros van hacia la “Copa” donde el resto de compañero los espera para realizar las tareas de apoyo escolar. El frío fue un gran impedimento para poder asistir a clase en la semana, pero preocupados por ello lo chicos vienen a repasar lo estudiado.
Así llegó el mediodía y una rica polenta nos esperaba. Compartimos el almuerzo, contamos chistes y hasta algunos se animaron a leer algunos cuentos. Hace tiempo que intentamos convertir el momento en el que compartimos la mesa en un ritual en el que se comparten, también anécdotas, historias personales, costumbres, cuentos.
Pero esta vez, en ese momento se acercó el típico borracho del barrio y me ofreció, “Alcohol con ruda”, que vendría a remplazar a la tradicional “Caña con ruda” del 1º de agosto, para alejar los maleficios, tener buena suerte y buena salud. Por supuesto que tomé un traguito. Y comencé a reflexionar a cerca de la memoria de los pueblos, como una tradición puede retransmitirse durante siglos y re formularse según el contexto. Aquí la Caña se cambió por alcohol, porque saben que lo irreemplazable es la ruda, esa plantita también llamada “planta protectora”, es la protectora de las malas energías y los espíritus malignos.
Luego el día continuó su camino, por la tarde jugamos al tradicional “Gallito Ciego”, saltamos la soga y los más pequeños construyeron formas de arena, hasta que la merienda nos interrumpió. Entonces, disfrutamos de una rica chocolatada con facturas y continuamos jugando.
Mientras los chicos corrían, me senté en una sombra, al lado de un niño ya adolescente. El se fumaba un cigarrillo. Yo lo recordaba en su niñez, recordaba que era experto en baile e imitaciones. Pero también recordaba todo lo que le sucedió en su vida en estos últimos años. Todo lo que lo llevó a acercarse, casi sin aviso al mundo de los adultos. Gracias a vecinos y otras personas está aprendiendo algunos oficios. Pero ¿qué se le ofrece a un joven de estas características?, ¿qué lugar le tiene marcado este sistema excluyente?
En fin, a partir de ahora, nuestro trabajo tampoco será el mismo. Debemos modificarnos porque la realidad se ha modificado, ya no hay sólo niños y adultos. Hoy se hace presente un nuevo actor, un nuevo desafío.

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