martes, 19 de octubre de 2010

ANTE SU VIOLENCIA, NUESTRA ESPERANZA

El sábado 16 de octubre se realizó la segunda proyección del Ciclo de Cine-Debate Caleidoscopio en La Casa de la CTA, donde se tuvo la oportunidad de ver la película “Trade” o “Trata de humanos” junto a una decena de personas. La película está basada en el robo de niños y mujeres que ocurre en los países latinoamericanos por parte de mafias transnacionales que llevan la mercancía humana a países “desarrollados” donde las redes del mercado sexual los reciben y venden finalmente.
La película transcurre en uno de los barrios marginados de Méjico, en el que ocurre el secuestro de una niña, a la que transportaran junto a otras secuestradas hasta las fronteras de Méjico con Estados Unidos. Su hermano seguirá a los secuestradores hasta el punto en que venderán a su hermana donde intentará rescatarla y desquitarse con quienes han robado a la pequeña.
Al dar comienzo al debate charlamos de lo insólito de estas horrendas prácticas, que siguen ocurriendo, y no solo en Méjico, sino en todos los países latinoamericanos, en sus barrios más marginados están estas mafias transnacionales operando. Para entender un poco más el negocio se puede decir además que ocupa, según la ONU, el tercer negocio ilícito global con más crecimiento durante los últimos años, ubicándose detrás de la venta de armas y de drogas.
En nuestro país, las provincias mayormente asediadas por estas mafias son no-casualmente las más empobrecidas, Tucumán, Chaco, Misiones y Corriente. La mayoría de las víctimas son no solo del tráfico sexual sino de un sistema socio-económico que las discrimina, les quita sus derechos fundamentales como personas: seguridad, educación y trabajo digno. Según un informe de la ONU, habrían dos maneras de reclutar: una es el secuestro violento, y la otra es el engaño a jóvenes con promesas de oportunidades y trabajos falsos. Los métodos llevados a cabo son creados para captar a jóvenes de un solo sector social: al pobre.
La reflexión del debate, nos llevo a pensar también en los victimarios, ¿quiénes son los que manejan a nivel internacional las transacciones?, y ¿Si se saben tantos datos sobre este negocio ilegal cómo es posible no haber desbaratado ya las organizaciones mafiosas y cómo es posible que sigan creciendo y haciéndose cada vez más rentable la trata de blancas? La película no muestra culpables, como es costumbre de las producciones norteamericanas los rusos son los grandes mafiosos del mundo, lo que ha sido casi el cliché yankee desde la guerra fría para zafar. Cuando hablamos de culpables hablamos de sectores políticos y económicos que se benefician de la trata de blancas y tiran de los hilos para que se haga posible el cruel negocio de mujeres y niños.
Y así vamos comprendiendo que no es una tarea fácil acabar con la trata, ni con la pobreza, pero tampoco es imposible, y que debemos empezar por algo, por lo que sea, lo que este a nuestro alcance, aunque la película muestra que finalmente el joven rescata a su hermana de la manos de los secuestradores, es tan solo una anécdota de lo que realmente sucede en la mayoría de los casos. Se deben arrancar las causas de la sociedad, y es ese el trabajo hoy, el que seguimos realizando como CTA en los distintos barrios de Rafaela, en la Copa de Leche “Estrella Azul” y “ Paloma en la Flor”, o en los Talleres en La Casa de la CTA -los cuales se imparten de forma gratuita diariamente- en cada escuela del departamento en las que realizamos las obras de títeres y los murales o en el mismo Ciclo de Cine Caleidoscopio con el fin de compartir y hacer crecer nuestra esperanza, y creer en otras formas alternas de habitar el mundo.

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