miércoles, 20 de octubre de 2010

¿JUGAMOS?

Este domingo comenzó muy temprano como tantos otros. El sol comenzaba a distribuir calor, los pajaritos sonorizaban con su canto y una vez más el comedor-copa de leche “La paloma en la flor” se ponía en marcha.
Todo se desarrollo normalmente, por la mañana dibujamos y realizamos las tareas escolares, mientras algunos compañeros buscaban a los vecinitos que viven más lejos y compartían unos mates con sus padres.
Al mediodía, nos juntamos todos en “la copa” y disfrutamos de un exquisito arroz con pollo, los sucesos de la semana fueron el tema estrella de la jornada. Después de almorzar los niños dispararon así el camino, la energía y las ganas de compartir, de jugar no les permitían estar sentados.
Entonces los juegos con el cuerpo fueron los más solicitados, jugamos un campeonato de fútbol y luego, realizamos una “Gran carrera de cuidado del agua”. La actividad consistía en correr con un vaso lleno de agua sin que se vuelque. Luego de la carrera reflexionamos juntos a cerca del cuidado del agua, de este bien finito para todo la humanidad, pero aún más para lugares como este que no poseen agua potable, excepto por las cisternas.
Después, nos sentamos a descansar y los niños comenzaron a jugar solos. Entonces, muy sutilmente ingresamos a ese mundo que imaginariamente habían creado. Comenzamos a charlar con ellos, va con sus personajes, y vimos y descubrimos innumerables cosas maravillosas. Salieron a la luz sus sueños, sus proyectos, sus aspiraciones.
Sabemos que el capitalismo, nos propone un juego donde se reprimen los cuerpos, el arte y la creación colectiva. Pero muchas veces somos nosotros mismos quienes en el juego seguimos impartiendo consignas. Entonces este domingo, fueron los más pequeños quienes nos dieron una lección.
Demostraron en la práctica, como el juego recupera la voz que con tanto empeño han intentado acallar. Lograron re-inventar lúdicamente sus modos de decir y de hacer. Usaron la herramienta expresiva por excelencia que poseemos los pueblos: el juego. Y han desafiado a los parámetros de la realidad, porque como dice Pérez Aguirre: “el juego se torna peligroso cuando en la desesperanza se usa para olvidar durante algún tiempo lo que es imposible cambiar, pero por el contrario es agente de liberación cuando nos ayuda en la alegría de una libertad anticipadora otra manera de ser que quiebre el círculo de lo fatalmente incambiable”1
Allí estaban los niños, re- creando la realidad. No se imaginaba “vagos” o “borrachos” como alguna teoría fatalista nos intenta imponer, sino que se veían trabajadores, algunos floristas, otros empleados, pero trabajadores que cumplían su turno y volvían a su hogar a cuidar de sus hijitos. Y se relacionaban de forma fraterna, amable y solidaria. No se traicionaban sino que se ayudaban para conseguir mejores condiciones.
Entonces fue realmente liberador poder escindirnos de la realidad y seguirles el juego, burlarnos del “destino” que quiere estar marcado e imaginándonos otra realidad, otro mundo.

1 Perez Aguirre, L. y Rinderknetch, P. Manual de Juegos. Ed. Bonum. Buenos Aires. En Bonetti, J.P. “Juego, Cultura y ...” EPPAL. Uruguay.

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