Alegres o tristes, cargando al contrincante o bancando cargadas, todo futbolero -en mayor o menor medida- se identifica con sus colores y su bandera. Dicha identificación transciende el rodar de una pelota redonda sobre el paño verde, todo deporte tiene dicha identificación. A su vez el flamear de una bandera hace estremecer hasta a los cielos, la celeste y blanca refuerza nuestros anhelos de justicia y libertad, siendo el reflejo de como el pueblo recupera tiempo perdido o mejor dicho tiempo que le robado y se vuelve participe del proceso político rico y a su vez contradictorio (porqué la política es contradictoria y en ella hay puja de intereses e ideas aunque algunos no se den cuenta) que dio su puntapié en el año 2003.
Sábados atrás, mientras les comentábamos a los cumpitas de la Copa de Leche “Estrella Azul” que íbamos a realizar un mural en su copa, uno de los chicos nos “increpo” con la idea de que no solo hagamos el mural sino que a su vez nuestra copita, que brilla en Barranquitas, tenga su propia bandera. Desde ese mismo momento tomamos la idea lanzada y empezamos a planificar como realizarla, los pasos a dar y como llegar al armado final de nuestra nueva insignia.
El primer paso a dar fue hacer el mural y ver como vamos organizándonos en el trabajo. Semana siguiente pensar como seguir trabajando. Por eso llego el sábado y luego de mover el cuerpo para despertarnos y posteriormente tomar la leche preparada por Vane y comer facturas, cada “cumpita” tomo una hoja en blanco y combinando colores e ingenio confecciono un boceto de la bandera que imagina para nuestra “Estrella Azul”. En lo planificado ese fue la primer parte, en el transcurso de la semana un grupo de compañeros resignificara cada dibujo y confeccionara una bandera que tome los rasgos más significativos expresados por cada integrante de la copa. La mañana del sábado se fue perdiendo al llegar el medio día.
Los chicos lentamente fueron dándole los últimos toques a las banderas pensadas, la intriga de saber como quedara confeccionada finalmente se prolongara durante una semana en la que los cumpitas terminaran de confeccionar ese insignia creada por ellos, que los identificara, que los hará sentirse seres más complejos y completos que transforman la realidad, su realidad aunque no nos demos cuenta.



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